LECTURA POLÍTICA
René y Manuel: nepotismos
Noé Mondragón Norato
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Marzo 11, 2016
22:05 hrs.
Periodismo ›
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com
Como las drogas o el alcohol, el poder es adictivo. Por eso se entiende que los políticos se resistan a dejarlo. Literalmente, se envician con él. En Guerrero, los cacicazgos políticos han evolucionado y se miden hoy, a través de los ciclos del poder. La natural propensión de ciertos grupos, para retenerlo. En esa dinámica se pierden lealtades y se suman conveniencias e intereses. Aunque en el pasado estuvieran reñidos. Hay casos muy emblemáticos.
1.- Hasta antes de encumbrarse como senador de la república en la elección de julio de 2012, uno de los mayores trofeos políticos exhibidos recurrentemente por el ex gobernador priísta René Juárez Cisneros, fue que nunca había perdido ninguna elección en urnas. Y era cierto. Básicamente, porque los vientos del poder siempre soplaron a su favor. Pero cuando dejaron de hacerlo, René se encontró de frente y por primera vez, con la crudeza de la derrota. Si en la elección de gobernador de 2005, los guerrerenses le cobraron la factura por la enorme corrupción de su administración estatal; en 2012, se lo volvieron a refrendar. Pasó de panzazo al Senado. Pero el ex mandatario no pudo leer esos mensajes. O no quiso hacerlo. Su propensión morbosa para no soltarse de la rueda del poder, lo volvió hipercínico. Y quiere más. Como barril sin fondo.
2.- La política le enseñó a este personaje oriundo del puerto de Acapulco, a formar alianzas políticas coyunturales que lo beneficiaron. Y a traicionar también, llegada la circunstancia. Al fin y al cabo, la política es eso: una reproducción constante de las felonías. La lección del ex mandatario estatal parece muy clara: en el pasado se sumó al grupo político del ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer. Por una entendible razón: lo necesitaba para encumbrarse como gobernador y hacer frente a los embates políticos del entonces mandatario estatal, Ángel Aguirre y su pupilo distinguido de ese entonces, Manuel Añorve Baños. Hoy paradójicamente, René Juárez necesita los apoyos y las alianzas de éste último, no solo para presionar al gobernador Héctor Astudillo, con el fin de obtener posiciones de poder; sino para sembrar parcelas a futuro. Desde luego, el grupo Figueroa se convirtió para él, en un estorbo. Su inevitable adversario político de coyuntura.
3.- De la mano de Añorve Baños y también de Manlio Fabio Beltrones, el senador Juárez Cisneros, quiere embolsarse la dirigencia estatal del PRI. No le importan los costos políticos que le pudieran ser endosados al gobernador Héctor Astudillo. Porque las intenciones políticas de ambos personajes son obvias: con la dirigencia estatal del PRI en sus manos, será mucho más fácil que Añorve se encumbre como candidato al Senado de la república en 2018. Y pueda –en esa secuencia del poder a cuatro manos-, impulsar a su esposa Julieta Fernández Márquez, como candidata a la alcaldía de Acapulco. René por su parte, repetiría sin dificultades, como diputado federal. Y empujaría a su hijo, René Juárez Albarrán, hacia una diputación local. Por la vía que sea. Para eso sirven las alianzas. Y para eso también, el control del poder. El gobernador Astudillo está llamado en este escenario, a ser la aldaba que abra esa puerta. O la cierre en definitiva. Ser rehén político de René y de Manuel, se traducirá de manera inevitable, en la continuación de los nepotismos políticos que tanto se criticó al ex gobernador Ángel Aguirre. Y en la propia deflagración política del gobernador tricolor.
HOJEADAS DE PÁGINAS…El Consejo Estatal de Protección Civil se durmió. Porque se mantuvo en alerta durante el paso del frente frío reciente, pero no ordenó en ningún momento, suspender las clases en el nivel básico- como sí lo hicieron en otras entidades del país-, dado el riesgo que corrían los infantes por los fuertes vientos y la lluvia. La tarea de ese organismo es prevenir, no lamentarse cuando los fenómenos naturales cobran vidas. Porque eso se llama indolencia.
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