Rodolfo Villarreal Ríos
Reelección por interpósita persona y la fascinación panista por el modelo argentino
Plata Pura
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Noviembre 27, 2015
20:44 hrs.
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Las mieles emanadas del poder contienen, sin duda, elixires que en cuanto se prueban atontan a los brillantes y apen…tontan a los tarados. Unos y otros, sin distinción, llegan a creer que el curso de la humanidad se divide en el antes y después de ellos. Por consiguiente, no existe nadie como ellos para conducir, al nivel que les toque estar, los destinos de sus pueblos. Cuando les es permitido por las leyes buscan perpetuarse en el cargo hasta el fin de los días para así, dicen ellos, “cumplir con la misión que les ha sido encomendada” en su creencia muy particular por un dedo divino. Sin embargo, cuando la reelección no es factible, buscan hacerlo vía interpósita persona. Sobre esto comentaremos a continuación.
Iniciaremos por el caso aquel de Manuel del Refugio González Flores el general a quien su compadre, José de la Cruz Porfirio Díaz Mori decidió encargarle el gobierno de México entre 1880 y 1884. De no haberlo hecho, Díaz hubiera aparecido como un reeleccionista y traidor a los principios del Plan de Tuxtepec que combatía la repetición en el cargo presidencial. En ese contexto, un día, el héroe de la intervención llegó a la oficina de su compadre a jurarle que él jamás se interesaría por regresar a la presidencia de México. Al oír aquello, González empezó frenéticamente a abrir los cajones de su escritorio. Sorprendido Díaz creyó que el tamaulipeco había perdido la razón y angustiado le preguntó ¿Qué busca ahi compadre? La respuesta fue “al tarugo (bueno, otros dicen que el término usado fue distinto) que te lo crea.” Y por supuesto, el resto de la historia ya la conocemos los mexicanos. Posteriormente a ello, varias han sido las formas de querer regresar.
En los años de la Revolución hecha gobierno, Venustiano Carranza Garza creyó que colocando un civil débil, Ignacio Bonillas Frajio, él podría ejercer el poder tras el trono. La trinca sonorense tenía otros planes y le frustraron la intentona. Sin embargo, uno de los miembros de ese trío, el general más brillante de la Revolución Mexicana, Álvaro Obregón Salido, tras de cumplir su período presidencial y una vez que concluido el cuatrienio del estadista Plutarco Elías Calles, se lanzó, y obtuvo, de nueva cuenta el apoyo electoral para repetir en el cargo. Cuando andaba en las celebraciones del triunfo, la curia y el cerdo del sindicalismo se amafiaron para impedir que llegara más allá. Ante la ausencia de liderazgo, Elías Calles lo tomó e instauro el maximato bajo el cual fue posible consolidar el proyecto del nuevo estado mexicano hasta que se comenzó a distorsionar bajo la egida del presidente, Lázaro Cárdenas Del Río. En años posteriores, se dieron varias intentonas de reelegirse por interpósita persona o bien directamente. Dícese que el presidente, Miguel Alemán Valdés alguna vez soñó con ello y desistió para considerar la posibilidad de dejar a su primo Fernando Casas Alemán, lo cual también fue desechado. En los años setenta, se comentaba que el presidente, Luis Echeverría Álvarez intentó provocar el caos para emerger como el gran solucionador. Sin embargo, ante la realidad y sus consecuencias potenciales, optó por abstenerse. En los noventas, al presidente Carlos Salinas De Gortari lo acusaban de querer repetir el modelo Díaz-González con Luis Donaldo Colosio Murrieta quien habría de encargarse de instrumentar la parte social del modelo. Esto no gustaba a algunos y ya sabemos lo que sucedió, mientras buscan convencer a los crédulos de que Salinas De Gortari fue el responsable del evento cuando en realidad fue el primer afectado negativamente por dicho acontecimiento. Y así llegamos a los tiempos del panismo-sinarquismo hecho gobierno.
En el año 200, al arribar Vicente Fox Quesada a la presidencia de México, llegaba, sin que nos enteráramos entonces, la fascinación por el modelo argentino de reelegirse por interpósita persona. De pronto, los espectros de Juan Domingo Perón Sosa-Eva Duarte-María Estela Martínez empezaron a campear por los terrenos de lo que fuera el Rancho de la Hormiga. La pareja presidencial creyó poder perpetuarse en el poder y emprendieron una campaña que les permitiera hacer posible imitar el modelo peronista. La ciudadana Sahagún Jiménez se transformó en Martita y quiso convertirse en la campeona de las causa justas, mientras ejercía de facto un cogobierno buscando para ello ayudas esotéricas. Para quienes no lo tengan presente, permítanos recordar en qué consistía ese modelo argentino en una primera versión.
En 1946, cuando Perón fue electo presidente de Argentina, ya tenía un año de haberse matrimoniado con su segunda esposa, Eva Duarte, a quien se empezaba a conocer como Evita. Pronto, la dama inició una actividad política singular aparejada por deshacerse de todos aquellos que le representaran un estorbo. En ese contexto fue que las pantallas del cine mexicano recogieron litros de lágrimas provenientes de las actuaciones de Libertad Lamarque quien fue enviada al exilio para cortar la cercanía que mantenía con el gobernante argentino. Pero esa era pecata minuta, Evita iba por el país y bajo un aura populista hizo creer a los argentinos que la bonanza era real y de ahí a la eternidad. Aquello, se convirtió de hecho en un cogobierno. Bajo ese esquema, el activismo social de la considerada la reina de los descamisados hizo creer a la pareja en la posibilidad de instaurar una reelección por interpósita persona. En 1951, Evita fue nominada para convertirse en vicepresidenta de Argentina. Sin embargo, la propuesta encontró resistencias entre los miembros del ejército y la sociedad argentina quienes se opusieron abiertamente. Para su fortuna, y desgracia del nominador y la candidata, el cáncer vino a zanjar la disputa. Aun cuando Perón gobernaría por cuatro años más, aquello ya no fue lo mismo y el populismo se desgastó hasta que llegaron los generales y lo depusieron en 1955. Dieciocho años después, tras una machicuepa de Héctor Cámpora, Perón regresaría al poder, esta vez acompañado de un nuevo modelo femenino, su tercera esposa, María Estela Martínez quien aparecía en la boleta electoral compitiendo para el cargo de vicepresidenta. Como Perón falleció al año siguiente, 1974, la sucesión se realizó conforme a la ley. Sin embargo, como “Isabelita,” así le decían a la dama, era bastante limitada en sus habilidades políticas tuvo que recurrir a los consejos de José López Rega y los brujos quienes la llevarían al fracaso mientras instauraban el terror de la Alianza Argentina Anticomunista, la conocida como la Triple A. De ahí al arribo de los generales y todas las calamidades que ellos trajeron al pueblo argentino. Hasta aquí la primera versión tratada de imitar sin éxito por la pareja presidencial mexicana. Los astros no se alinearon y hubieron de retornar bien pertrechados a San Francisco del Rincón, Guanajuato para seguir soñando en ver si algún día pueden imitar esa primera versión del modelo argentino. Sin embargo, como no hay primera sin segunda, los argentinos repitieron el modelo reeleccionista por interpósita persona.
Tras de gobernar de 2003 a 2007, Néstor Carlos Kirchner estimó que lo mejor para el país era dejar como sucesora a su esposa, Cristina Elisabet Fernández. Las consejas populares cuentan que aquello era un plan a largo plazo para que los esposos pudieran eternizarse en el cargo con periodos alternos. Sin embargo, pareciese que la naturaleza gusta de jugar malas pasadas a los políticos argentinos, recordemos el caso Perón-Evita, y en 2010, Kirchner fallece. Eso no impidió que al año siguiente, la ciudadana Fernández optara por buscar la reelección, misma que logró. Operando bajo un esquema populista, las cosas aparentemente marchaban bien hasta que los recursos se agotaron y la inmundicia de la corrupción acabaron por tronar el modelo kirchnerniano. Hoy, los argentinos buscan como salir del hoyo en que los ha dejado quien les ofreció el paraíso mediante el espejismo de que ella no era continuación de su marido sino un ente aparte que habría de convertir el país en una potencia. Este es el nuevo modelo argentino que hoy los panistas buscan imitar en México.
Durante seis años, de 2006 a 2012, el país sufrió el desgobierno de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, algo que algunos desmemoriados han olvidado y tratan de que quienes tenemos memoria histórica no lo recordemos. Lo vivido en esos años es para colocarlo en la ignominia de la historia. Sin embargo, hoy, los panistas buscan construir la candidatura presidencial de la ciudadana Margarita Zavala Gómez del Campo bajo la premisa de que ella no es continuación de su marido como si no hubiese estado enterada de nada de lo acontecido en los tiempos en que este actuaba como presidente. Hasta donde recordamos, dicha ciudadana jamás criticó lo que entonces pasaba. ¿Alguien podría precisarnos su reclamo por los trastupijes del bicentenario, la estela de luz y un sinfín de trafiques suscitados durante el sexenio? ¿En dónde alzó la voz para clamar castigo por los acontecimientos de Hermosillo en donde sus familiares estuvieron involucrados? ¿Cuándo la vimos demandar un alto al baño de sangre y la inseguridad que prevaleció en aquellos tiempos? ¿Cuál fue su aportación para el bien del país durante esos seis años? Tal vez tengamos mala memoria y halla quien pueda refrescárnosla. Sin embargo, salir hoy a gimotear, bajo la excusa de género, de que el “Califa López” (Tere Vale dixit) la ataca, demuestra cuán poco guarda en las alforjas intelectuales. Como dama, al igual que todas ellas, nos merece respeto, pero el género como en cualquier caso no la hace ni mejor, ni peor que nadie más. Es infantil pensar que sí la ciudadana Zavala arribara al cargo de presidenta, el ciudadano Calderón no tendría injerencia en el ejercicio. Esto solamente sucedería sí lo enviase hasta allá muy lejos, algo que estimamos no ocurriría pues eso no es costumbre entre las familias decentes. Creemos que el país ya tuvo suficiente, y ellos también deberían sentirse repletos, de las bondades recibidas y las que podrían proporcionar los integrantes de la familia Calderón Hinojosa-Zavala Gómez del Campo. Y en cuanto a los panistas, mucho les agradecemos que nos quieran imponer el modelito argentino, pero ya vimos como los resultados son catastróficos. En un caso dejaron una dictadura militar diabólica y en el otro un país sumido en una crisis económica al borde de la quiebra. Eso de reelegirse por interpósita persona nada bueno a traído, algo que a los panistas les resulta difícil de comprender dados sus genes ideológicos. vimarisch53@hotmail.com
Añadido: El pleito de la CONADE con las federaciones deportivas y el Comité Olímpico Mexicano acaba por aterrizar en quien posee los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos. A nadie le va a importaría verlos, en México, si no hay competidores del país.
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