por Marcial Campuzano
Portazo del grupo parlamentario del PRD de Guerrero a su dirigencia nacional
Al Día
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Febrero 20, 2016
09:20 hrs.
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El grupo parlamentario perredista del Congreso de Guerrero no cayó en el juego perverso de sus dirigentes nacionales, quienes a través de la Comisión de Vigilancia y Ética Partidaria los citó para, seguramente, envenenarles el cerebro y llevar una relación de confrontación contra el gobierno del estado, ahora que el Partido de la Revolución Democrática dejó ser el mandamás en esta entidad suriana.
Y es que la pérdida de Guerrero como parte de su control político, con toda seguridad afectó los bolsillos de quienes dirigen desde la ciudad de México y en Guerrero al Partido de la Revolución Democrática, pues de muchos es sabido que el presupuesto de esta pobre entidad, era nada más y nada menos que la caja chica de los democráticos militantes de izquierda por concepto del cobro de favores.
Los 14 legisladores perredistas guerrerenses no cayeron en el juego, porque se negaron a acudir a comparecer ante la Comisión de Vigilancia y Ética Partidaria del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, para que explicaran el por qué seis de ellos avalaron la designación de Xavier Ola Peláez como fiscal general del estado en diciembre del año pasado.
El citatorio inquisitorio fue calificado por el coordinador de la bancada perredista del Congreso local, Sebastián de la Rosa Peláez como imprudente, intolerante y con evidente falta de oficio político, y por ello la mayoría, si no es que todos sus compañeros de curul, optaron por no comparecer personalmente ante la referida comisión y hacerlo por escrito.
Al dirigente nacional del PRD, Agustín Basave Benítez, y a la secretaria general de ese instituto político, Beatriz Mojica Morga, les lastima con toda seguridad que en Guerrero los diputados hayan optado para contribuir a generar gobernabilidad, y a participar en acciones y decisiones de gobierno para que esta entidad regrese a la normalidad, como es el deseo y aspiración del gobernador Héctor Astudillo Flores y del grueso de los guerrerenses.
Los legisladores perredistas de Guerrero entendieron que no es la confrontación entre los poderes públicos, incluso ni entre ellos con sus dirigentes nacionales, el camino para resolver las diferencias.
Eso es bueno, porque con toda seguridad los actores políticos perredistas recordarán que cuando fueron gobierno, el PRI como segunda mayoría en las pasadas legislaturas y como segunda fuerza política en el estado en ese entonces, los dejó gobernar y se sumó a decisiones importantes que el Ejecutivo envió al Legislativo.
Lo cierto es que en esta ocasión, los diputados locales del PRD les azotaron la puerta en la cara a sus líderes nacionales, al no permitir ser reconvenidos por sus actos, pero más aún, no permitir que desde el centro del país el PRD de Guerrero y su grupo parlamentario sean pulverizados por el capricho meramente personal de quien perdió la elección de gobernador, y no soporta que desde su partido se contribuya para cambiarle el rostro de pobreza, de violencia y de inseguridad a este estado
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