Lectura Política

Los dos del PRI

Noé Mondragón Norato

Los dos del PRI

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Agosto 26, 2018 22:41 hrs.
Periodismo Estados › México Guerrero
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com

Son muy pocos. Casi nulos y con plusvalías políticas que en pocos casos podrían repuntar. En otros, se aprecia más complicado. De hecho, los cuadros priístas que se quedaron de pie, tras la aparatosa derrota del 1 de julio, tendrán que remar triple: contra la inquina ambiental que los estigmatizó en las urnas; contra el gobierno sin resultados proyectado por Héctor Astudillo; y contra la gobernanza proyectada por el Morena y por el propio presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Hay que ubicar estos reacomodos en Guerrero.

RETOS COLOSALES.- Para el PRI en Guerrero, el reto electoral y político es colosal rumbo a la definición de su candidato a gobernador para el 2021. La fila se redujo sustancialmente tras la reciente elección. Basta con rastrear algunos nombres: 1.- El senador y recién nombrado vicecoordinador, Manuel Añorve Baños, no le pierde la vista a la candidatura tricolor. Se hizo a un lado cuando perdió la elección de gobernador en enero de 2011. Le abrió la cancha a Héctor Astudillo, para construir mejor su proyecto de poder. Pero es un político tricolor bastante desgastado. No solo por su polémico desempeño como alcalde de Acapulco -donde el saqueo y la corrupción imperaron-, sino por los nimios resultados obtenidos en la pasada elección que le permitieron pasar de ’panzazo’ al Senado. Como sea y en el hipotético caso de que sea designado candidato en 2021, las puertas de la derrota electoral se estarían abriendo por anticipado para él. A menos que AMLO no cumpla ni la mitad de las promesas que lo encumbraron como presidente. Y todos los del Morena canten esa misma y desentonada canción. 2.- En el Congreso local, el ex secretario de Finanzas, diputado local por tercera ocasión y coordinador de la bancada legislativa que entrará en funciones el 1 de septiembre, Héctor Apreza Patrón, comenzó a implementar sus rounds de sombra. Fustigó el centralismo de AMLO. Defendió la postura oficial del actual grupo gobernante. Y se entiende: Apreza fue sacrificado en su trayecto al Senado. Justamente, por el pago de compromisos políticos de Héctor Astudillo, con el propio Manuel Añorve. Sin embargo, Astudillo, se quedó sin cuadros propios que empujar a la contienda por el gobierno estatal. A todos se los tiraron en la pasada elección. Por eso, Apreza Patrón, podría ser una pieza política emergente. El problema es que no cuenta con una estructura electoral sólida que respalde sus aspiraciones. Sus dos últimos arribos como diputado local, han sido por la vía plurinominal. Carece en consecuencia, del plus electoral y el placeo suficiente, como para meterse a una competencia de esa naturaleza. Por más que sean los afectos políticos del actual mandatario estatal, no le alcanzarían para obtener el triunfo priísta. 3.- El tercero y más visible aspirante a disputar la candidatura tricolor al gobierno estatal, es el actual secretario de Desarrollo Social, Mario Moreno Arcos. A pesar del vendaval electoral contra el tricolor, Mario se puso bajo resguardo. Arrastra con un señalamiento del empresario Pioquinto Damián Huato, sobre presumibles vínculos delictivos que nunca fue comprobado. Porque dicho empresario ataca y cuestiona en función de cómo se ven afectados sus intereses con el arribo de cada nuevo alcalde de Chilpancingo. A diferencia de Añorve y Apreza, Mario nunca ha perdido una sola elección en urnas, de las seis en las que ha competido. De hecho, estuvo formado en la fila tricolor que lo llevaría como candidato al Senado. Un desayuno entre el excandidato presidencial José Antonio Meade y Manlio Fabio Beltrones, inclinó la balanza a favor de Manuel Añorve. Sin embargo, Moreno Arcos sigue ahí. Tejiendo y calculando. Haciendo amarres y reconfigurando estrategias. Esperando el momento político para dar el salto definitivo. Se antoja que la contienda por la candidatura a gobernador en 2021, quedará otra vez reducida a Mario y Añorve. Y de los dos, el ungido será el menos malo. De lo contrario, significará que el PRI no aprendió la lección del 1 de julio pasado.

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