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Evodio: ataques en doble banda

LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato

LECTURA POLÍTICA

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Agosto 23, 2016 20:52 hrs.
Periodismo Estados › México Guerrero
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com

Como por arte de magia, las cosas se enfriaron en el municipio de Apango. Ni disidentes a la alcaldesa Felicitas Muñiz, ni ella misma han sacado la cabeza. Decretaron al parecer, una tregua en lo oscurito. Y los ataques políticos y mediáticos se concentraron nuevamente, en Acapulco, donde el alcalde perredista Evodio Velázquez Aguirre, acaba de adquirir un préstamo por 158 millones de pesos que ya fue aprobado por el cabildo municipal. Sin embargo, encontró la oposición natural de sus dos adversarios políticos coludidos en Apango: el PRI y el partido Movimiento Ciudadano (MC). Basta con observar las formas, para comprender los fondos.

ATAQUES COYUNTURALES.- El asunto del manejo de los dineros siempre le mete mucho ruido a la agenda política. Por esa razón, cuando el municipio más grande de la entidad y sobre todo, gobernado por un perredista, adquiere un préstamo para enfrentar sus problemas más apremiantes, encuentra de manera natural la oposición de sus adversarios. Y de ahí se abren las lecturas: 1.- De entrada, los regidores del PRI y MC votaron ’por línea política’, en contra de esa iniciativa del edil municipal. Curiosamente, ambos partidos le antecedieron a Evodio en la conducción de la comuna porteña. Y la dejaron millonariamente endeudada. Incluso, el ex edil del MC, Luis Walton Aburto, acusó a su antecesor priísta Manuel Añorve Baños, de quebrar al municipio con una deuda de más de 2 mil millones de pesos, que significó un incremento del 400 por ciento en 2 años. En su descargo Añorve, reconoció una deuda de 816 millones

de pesos. 2.- El secretario de Finanzas del gobierno estatal, Héctor Apreza Patrón, admitió en entrevista que se ’originaron por lo menos seis violaciones a la Ley’ con la adquisición del préstamo gestionado por el actual edil porteño. Se entiende la postura de dicho funcionario. Porque la intención política de fondo, es que desde la perspectiva política y electoral, la comuna no se endeude y la problemática social le reviente a Evodio. Con el consecuente desgaste político de su imagen. Y su imposibilidad para ir en busca del Senado de la república. O de la reelección en la alcaldía. Sin embargo y al optar por la adquisición del préstamo, el perredista se mueve y desparrama obra pública. Fortalece sus aspiraciones. Con el consecuente celo político. Tanto del PRI como del MC. 3.- Mientras que el PRI y su torpe e imprudente edil capitalino, Marco Antonio Leyva Mena, hace públicos sus apoyos políticos a las organizaciones campesinas afines al partido tricolor, a la par de mantener abandonada a la capital; en el Partido MC la estrategia es parecida. Es costumbre del propietario de ese partido Luis Walton, utilizar a sus peones políticos para generar ataques. Y esta vez, el diputado local por ese partido, Ricardo Mejía Berdeja, acusó al edil Evodio Velázquez, de ’pretender aplicar el préstamo de los 158 millones al financiamiento de su corriente Nueva Mayoría’. Curiosamente, en sintonía a lo que Leyva Mena acaba de anunciar en el sentido de que solo apoyará a las organizaciones campesinas afines al PRI. ¿Traición del subconsciente? ¿Afinidades ocultas en los objetivos políticos que luego se tratan de endosar a otros? 4.- Mientras que el edil perredista de Acapulco, justifica que dicho dinero estará destinado al pago de las deudas del ISSSPEG y del Infonavit, así como para subsanar adeudos generados por administraciones pasadas; el alcalde priísta capitalino Marco

Antonio Leyva Mena, se queja amargamente de las deudas heredadas. Y prefiere no adquirir préstamo alguno. En tanto, la capital acumula con cada día que pasa, montañas de basura por todos lados; baches y profundos hoyancos por avenidas principales y por toda la ciudad, de tal manera que muchos automovilistas ya evalúan demandar al municipio por el daño irreversible a la suspensión de sus unidades; descomposición y desatención del alumbrado público y carencia de agua potable en muchas colonias y hasta en el centro de la capital. Entonces: ¿Es viable adquirir deuda pública para que los alcaldes golpeados financieramente por anteriores administraciones municipales puedan trabajar? ¿O es mejor no hacerlo y mostrarse indolente e incapaz ante sus gobernados? ¿Se truncan o se fortalecen proyectos de poder?

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