Noé Mondragón Norato | guerrerohabla.com

La piel sensible del gobernador

LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato

LECTURA POLÍTICA

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Agosto 03, 2016 21:40 hrs.
Periodismo Estados › México Guerrero
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com

El gobernador priísta Héctor Astudillo, es de piel muy sensible. De hecho, no tolera la crítica. Por eso, cuando un opositor o hasta uno de casa se atreve a cuestionar a su gobierno carente de resultados, la respuesta inmediata consiste en cerrar filas desde todas partes con el fin de vender la idea en el sentido de que las cosas se están haciendo muy bien. Aunque la realidad revele exactamente lo contrario. Es decir, que el clima de la inseguridad es la marca de un gobierno que no puede con ese problema. Y mañosamente pretende cargárselo a otros. Lavarse las manos. Basta con ubicar la coyuntura.
EL CRIMEN DE AMBROSIO EN TRES PISTAS.- De entrada, el gobernador Astudillo cometió tres errores políticos muy visibles, tras la ejecución en una emboscada, del finado edil perredista de Pungarabato, Ambrosio Soto Duarte, el sábado 23 de julio: 1.- Para atemperar la tormenta política derivada del crimen, Astudillo dijo que el edil había imprudentemente, viajado en un horario inadecuado, estando amenazado por el crimen organizado. Pero el punto es que el gobierno estatal nunca lo ayudó en ese sentido. Es decir, la guardia que acompañaba al malogrado alcalde en el momento de esa emboscada, estaba integrada por elementos de la Policía Federal, pero no de la Policía Estatal. ¿Qué previsiones tomó el gobernador Astudillo, para proteger la integridad física del finado edil perredista? ¿Cuál es el protocolo de seguridad que le fue asignado desde el gobierno estatal? En realidad, no hubo ninguno. Por eso el mandatario estatal prefirió darle la vuelta al asunto. Intentar cerrarlo de golpe. Y apelar a los apoyos mediáticos para que así ocurriera. 2.- Al fijar postura sobre el crimen de Ambrosio Soto, y en su calidad de vocero de los ediles perredistas a nivel nacional, el edil porteño Evodio Velázquez Aguirre, pisó varios callos. Porque tocó un tema demasiado sensible para los priístas: el gobierno estatal había dejado solos a los gobiernos municipales en materia de seguridad pública. Y el cacareado Mando Único nunca fue puesto en marcha. ’La respuesta del gobierno federal y estatal fue insuficiente, poco estratégica y sobretodo, sin efectividad contra el flagelo social de la violencia generada por los grupos criminales, a pesar que se advirtió de la posibilidad de que existiera un atentado contra la vida de nuestro compañero’, dijo el edil perredista. 3.- Como respuesta, Evodio recibió una ataque político sistematizado en tres frentes: el secretario general de Gobierno Florencio Salazar Adame –cuyo papel como tal no trasciende-, responsabilizó a las administraciones perredistas del nivel de la violencia en la entidad –sin reparar que el PRD ha gobernado la entidad solo 10 años, y el PRI más de 75-; la fracción priísta en el Congreso local amenazó con separarlo del cargo; y un gran segmento de los medios de comunicación estatales cerraron filas con el mandatario estatal. Es decir, la idea consistía en echarle montón al edil perredista de Acapulco. Porque Evodio puso el dedo en la llaga al revelar públicamente las fallas tanto de la federación como del gobierno estatal en materia de seguridad. La cual se tradujo con el asesinato del edil de Ciudad Altamirano. Y lo que es peor: los ediles de todos los municipios no cuentan con los apoyos del gobernador para contrarrestar el flagelo de la delincuencia en sus municipios. De ahí se entienden que se encuentren permanentemente amenazados por el crimen organizado. Y en este carril: ¿Cómo disuadirlos para que pacten con el delito cuando de no hacerlo, lo que está en riesgo es su propia vida, como quedó demostrado con la ejecución del edil de Pungarabato? ¿Por qué razón el gobernador Astudillo se ha negado a informar en relación a cuál es la estrategia en materia de seguridad del gobierno estatal en todos y cada uno de los municipios que integran la geografía guerrerense? ¿Acaso Evodio es el malo de la película y los gobiernos federal y estatal, una encarnación de la pureza? El gobernador Héctor Astudillo, es de piel muy sensible. De ahí a la instauración de la tiranía, hay un solo paso. Porque se niega a la aceptación de los contrapesos del poder. No admite los derechos de réplica. Y eso es muy malo para cualquier democracia. Ese es el punto.

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