LECTURA POLÍTICA

La soledad política de Astudillo

Noé Mondragón Norato

La soledad política de Astudillo

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Febrero 09, 2016 20:58 hrs.
Periodismo ›
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com

Hay muchas coyunturas atribuibles a los cien días de gobierno de Héctor Astudillo Flores. La mayoría de ellas, malas. Pero con la evidencia que, desde el poder estatal, se trata de atemperarlas. Hacerlas aparecer normales. Quitarles la parte violenta, impune y sangrienta. Aunque la tormenta se convierta progresivamente, en vendaval. Y muchos son también los actores que bailan en esta danza en la que el propio mandatario estatal parece por momentos, solo y sin funcionarios de su gabinete que le enderecen la plana. Los hechos son tercos.
LA SOLEDAD DEL GOBERNANTE.- Hay cuando menos cuatro hechos que le pegan muy fuerte al mandatario estatal. Nada más es cuestión de ubicarlos: 1.- El obispo de Saltillo, Raúl Vera López, le vino a dar de varazos el pasado domingo, al rebaño obediente y disciplinado del gobernador tricolor. Fustigó sin tapujos, que “los guerrerenses, se enfrentan a una articulación de la violencia desde el Estado contra el pueblo, para mantenerlo controlado mediante el temor y el terror”. Palabras duras pero certeras, del también presidente de la Red Solidaria Década Contra la Impunidad, que retratan un mosaico social plagado de incertidumbre, frustración y miedo. Pero sobre todo, de apatía gubernamental para enfrentarlo. Vera fue aplaudido pero nunca desmentido. Porque es la crudeza de la realidad la que se impone, sobre la retórica discursiva complaciente del poder. 2.- Como si fuera el secretario de Finanzas, el titular de la Secretaría General de Gobierno, Florencio Salazar Adame, asumió tajante y en relación al millonario endeudamiento heredado por la anterior administración estatal perredista, que al gobernador Astudillo “no le temblará la mano para fincar responsabilidades, como no le temblará para dirigir con decisión y carácter, el gobierno de Guerrero”. Florencio se adornó echando mano de un hecho demasiado quemado. Y se entiende, pues como encargado de la política interna no se le ha visto abonándole a la concordia ni a la paz. Tampoco implementando estrategias inteligentes para combatir al crimen organizado. En realidad, trasciende en corrillos políticos, que Salazar Adame podría ser reubicado en otra secretaría de despacho, dada su escasa movilidad en pro de la imagen gubernamental. Por eso tuvo que reivindicarse con una pose política. Falta ver si le funciona. Y Astudillo decide quedarse con ella a cambio de continuar en ayuno de resultados. Y recibiendo él solo, todos los proyectiles políticos. 3.- El domingo y el lunes fueron fatídicos. La estela de sangre con que amaneció la entidad, contabilizó más de 12 muertos. Tanto en Acapulco, Chilpancingo y la Tierra Caliente. Y ese es justamente el problema: el gobierno estatal tiene que lidiar ahora no solo contra la impunidad y la violencia que se multiplican grotescamente, sino también contra las cifras que se abultan y disparan en la estadística criminal. Pero ante la situación de crisis, el gobernador calla y deja correr las cosas. Decide por momentos, aplazar los necesarios cambios en su gabinete. Como si no pasara nada. Y todos sus secretarios estuvieran haciendo la tarea de forma eficiente. Son mensajes que dictan una sola lección: el agudizamiento de la crisis es inminente. No hay forma de revertirlo. Astudillo parece estar solo. 4.- En Acapulco no hay acuerdo político convincente con el edil perredista Evodio Velázquez Aguirre, a quien la violencia e inseguridad lo siguen golpeando con rudeza. Y mientras no exista, entonces el camino del diálogo, como natural camino hacia los acuerdos y el entendimiento, seguirá fracturado. Y esos hechos alcanzarán de algún modo, al propio mandatario estatal. Lo anterior es sintomático de una sola cosa: el mandatario estatal carece de interlocutores capaces de abrir esa senda. A cien días de gobierno, se le percibe rodeado de muchos rabiosos acomedidos, pero solo. Y así, será imposible alcanzar la gobernabilidad.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Las tribus perredistas comenzaron a sacar la casta. Y discretamente, operaron para que en el municipio de Tecpan de Galeana, una fracción disidente del partido Movimiento Ciudadano (MC), renunciara a su militancia. Y se sumara al PRD. De paso, golpearon abiertamente al ex edil de Acapulco, Luis Walton Aburto, a quien señalaron como “el dedo chiquito” del gobernador Héctor Astudillo. Ahí desde luego, el edil de Acapulco, Evodio Velázquez, también enseñó el músculo. De eso no hay ninguna duda.

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