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La Neta del Planeta

La extraña enfermedad del poder y el fuero

Karmelynda Valverde

La extraña enfermedad 
del poder y el fuero

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Abril 23, 2016 07:57 hrs.
Periodismo ›
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No sé si será contagioso, pero me cae que sí es virulento el mal que aqueja a muchos de los que apañan ’enquesea asínita’ de poder; ¡y ya no se diga cuando también apañan fuero! Empezando porque se les obnubila el sentido común (si es que alguna vez lo tuvieron), y la epidermis se les vuelve muy sensible. Cualquier comentario, por chirris que sea, les produce neuro dermatitis intolerantis, ante los cuestionamientos.
En mi mediolarga experiencia como plumífera, me he topado con todo tipo de gente y desde luego con políticos y funcionarios de todos los niveles. He tenido la fortuna de tratar con media docena de caballeros politicoides, y con un titupuchal de barbajanes. Con los que agradecen una entrevista o un simple comentario con una llamada, unos chocolates, o hasta un ramo de flores. Y también con los que sienten que te hicieron el favor por haberte dado un par de declaraciones (la gran mayoría).
Los que no le gusta lo que escribiste y le hablan a tu hermana, tu mamá, o tu tía para ’acusarte’, como ya lo he comentado que solía hacer un ex diputado federal, ex senador y ex secretario de Finanzas en tiempos de Rubén Figueroa Alcocer, a quien poco le importaba que mi madre estuviera en su lecho de enferma y hablaba insistiendo en que se la comunicaran para darle las querellas sobre lo que esta chincualuda paloma había escrito en el entonces Rincón del Ángel.
Pena ajena, que andando en el ajo politicoide, no hayan siquiera olido tantito sentido común, inteligencia, y ya ni se diga de inteligencia emocional, y todo esto mezclado con el Síndrome del Gusanito ¡uf! Les provoca unos gachos alucines existenciales.
Neta, qué pena que al apañar encomienda se les olvida que son servidores públicos, pero tan los marea feo el poder que entonces resulta que ya no caminan ¡levitaaaaan! ¡Aii weiii! Y la sensibilidad a flor de piel. Se toman a personal cualquier nota periodística y las columnas de opinión les provocan alucinadas explosiones neuronales.
Caray, tan motivante que es toparse con gente inteligente, abierta, segura de quien es, que en lugar de encabritarse por una nota periodística que los pase a testerear, están abiertos a dar una nota de réplica sin ningún tipo de revanchismo en contra del autor de la nota, que solamente cumple con una misión que es comunicar.
Pero es que la levitada ya los trae colgados de las egocéntricas neuronas. Se sienten ’dioses’ municipales, estatales y federales intocables. La misma nefasta levitada les impide comprender el quehacer periodístico, ven como enemigo a quien no les aplaude ni los vitorea. Dar a conocer el reclamo de la ciudadanía, les significa ’tú me estás cuestionando, me estás enjuiciando’. Neta qué pena, ajena y pública. Y dicen que están sirviendo, ¡chintehua!

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