Por: Juan López
Irma Figueroa Romero
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Mayo 30, 2015
22:34 hrs.
Periodismo ›
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Hablemos de doña Irma Figueroa Romero, primero por su perfil: el de una dama exitosa en los altibajos de la vida. No es factible ni fácil, en una sociedad como la nuestra avanzar en el desarrollo del bienestar común. Una empresa requiere de inversión primaria, de cubrir trámites y asumir responsabilidades. Pagar gravámenes por derechos y permisos. Fundar una marca, conseguir clientela, lo que solo se logra con calidad y eficiencia. Crear un establecimiento y mantenerlo vigente en su labor por muchos años, sirviéndole a la sociedad y a todo público en general, es un verdadero y meritorio crédito personal, con el cual podemos distinguir a su fundadora, la señora Irma Figueroa Romero y a los Laboratorios del Sur; marca de un organismo reconocido por su solvencia clínica y por sus atinados diagnósticos en los exámenes que se le solicitan. Fruto del esfuerzo sostenido y arduo, de una vigilancia estricta en el uso de productos e insumos, que son supervisados por una vigilancia superior a fin de que todo requerimiento de la demanda médica sea aceptada por los galenos y pacientes solicitantes de sus análisis.
Hemos hablado de Doña Irma en sus ocupaciones personales. Su formación profesional es la de química. Profesión en la que tiene un grado sumun cum laude sobresaliente por su talento e iniciativa. Es un caso de fortaleza y capacidad de mujer cuyo destino fue escrito y forjado por ella misma. Conoce la suerte porque lleva en la sangre el instinto de la energía y el atrevimiento. No conoce el miedo ni le tiene paciencia a quienes no actúan. El corazón Dios se lo colocó en la izquierda y es que respira con profundidad ante las injusticias.
Ella fue diputada federal hace una década. Una de sus propuestas legislativas, que hasta la fecha tienen vigencia y han favorecido con cuantiosos beneficios para la economía nacional, fue la instauración formal y legal, del establecimiento en el calendario laboral de los fines de semana largos: aquellos que se obtienen al recorrer fechas festivas a sábados y domingos colindantes, a fin de no transgredir la semana hábil festejando una efemérides a mitad de semana, mejor pasándola con todos sus recreos al fin de semana más próximo.
Doña Irma ha demostrado que no va al Congreso a complacer sus ocios. Que no es lo suyo la burocracia dorada por el simple regodeo de parecer. Está consciente de que México necesita de legisladores comprometidos que reciclando la economía y las leyes, devolviendo la paz y el progreso a Guerrero, avancemos por el único camino que nos queda por escoger, que es por el que vamos a conseguir en los hogares del pueblo la multiplicación de los panes.
Doña Irma Figueroa tiene caminada su vida productiva. No acude al árbol de la política a llenar su canasta de fruslerías. Nunca ha sido una colectora de mendaces inmundicias. Sus antecedentes morales son fruto de la cavilación inteligente, del trabajo sin intermediación ni pausas, de la provechosa perseverancia que sólo logran quienes tienen apetitos emocionales por ser mejores.
Pocos textos editoriales me son tan agradables de escribir como este de Irma Figueroa Romero: grande de grandeza. Amiga-Mujer-Amiga, consciente, tolerante. Señora para quien la cumbre del refinamiento es la bondad: la del corazón, por supuesto.
PD: “Inteligencia y Sabiduría, con femeninas”: Renato Leduc.
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