Juan Manuel Asai
Iguala, siguen faltando 43
Opinión de...
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Febrero 26, 2016
19:57 hrs.
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Lo malo del colapso de la “verdad histórica” construida por la PGR de lo sucedido la noche del 26 de septiembre del 2014 en Iguala, Guerrero, es que no ha sido sustituida por la verdad a secas, sino por cuatro o cinco versiones diferentes, según el investigador en turno.
Hay avances en la investigación, en el fortalecimiento de la vida institucional e incluso en la regeneración del tejido social de la localidad, tan deteriorado. Lo cierto, sin embargo, es que todavía no sabemos, bien a bien, qué ocurrió esa amarga jornada. Desconocemos cuál fue el destino final de los estudiantes de Ayotzinapa. La verdad histórica, o sea la versión de Jesús Murillo, es que los estudiantes fueron llevados al basurero de Cocula, una localidad aledaña. Ahí los que no estaban muertos fueron ejecutados y después los cuerpos de todos fueron incinerados hasta reducirlos a ceniza. Las cenizas se colocaron en bolsas de basura. Las bolsas fueron arrojadas a un río. En pocas palabras: los cuerpos nunca serán recuperados.
Sin embargo, grupos de supuestos especialistas foráneos sostienen que en el basurero de Cocula no hay señales de un fuego tan vigoroso como para quemar cuatro decenas de cuerpos. De manera que los estudiantes, al menos varios de ellos, fueron llevados a otro lugar. Hay una versión alterna igual de escalofriante. Se dice que un grupo de estudiantes fue llevado a un rancho, asesinados y sus cuerpos disueltos en ácido. De manera que en esta otra versión tampoco hay cuerpos, ni los habrá. Hasta escribirlo causa escalofríos.
Los jaloneos siguen. Expertos internacionales, así se asumen, como expertos, y por eso cobran bien, cuentan con una agenda política particular. Dan versiones que se contraponen con la versión de la PGR, que desde luego también tiene su objetivo político. Los padres de las víctimas han conformado un grupo que también tiene tintes políticos. La política, como es del dominio público, no busca la verdad, sino ocupar parcelas de poder para, desde ahí, fabricar la verdad que más convenga. De manera que el caso en lugar se esclarecerse se complica.
Día de la Bandera.—La presencia de los titulares de los tres Poderes de la Unión en Iguala con motivo de la ceremonia del Día de Bandera es un paso adelante. Las instituciones, me refiero a funcionarios, legisladores y jueces, tienen mucha chamba en Iguala y también en el resto del estado de Guerrero. El presidente Peña hizo bien en ir al lugar y también en tocar el tema de la desaparición. Dio nota de primera plana. Dijo que los hechos evidenciaron la necesidad de seguir avanzando en el camino de la ley y las instituciones. El Estado mexicano ha desplegado un amplio esfuerzo institucional para procurar justicia a partir de una investigación profana, transparente y abierta, contando incluso con la colaboración de diversas instancias internacionales. Pidió que Iguala, un municipio emblemático para nuestra historia, no quede marcado por esos trágicos acontecimientos.
3 puntos.—Hay tres puntos a considerar: Que las condiciones que dieron lugar a la tragedia, comenzando por la cohabitación entre autoridades y delincuentes para perpetrar crímenes, se desmonte. Hay que contar ya con una narrativa completa de los acontecimientos. Hay docenas de detenidos, de manera que puede lograrse. El tercer punto es que si las instituciones ya retomaron Iguala no vuelvan a ceder la plaza al crimen organizado.
@soycamachojuan
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