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Hablemos de problemas, retos o de empezar con el pie izquierdo

SERGIO ENRIQUE CASTRO PEÑA

Hablemos de problemas, retos o de empezar con el pie izquierdo

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Enero 27, 2016 18:53 hrs.
Periodismo ›
SERGIO ENRIQUE CASTRO PEÑA › guerrerohabla.com

El renacimiento Italiano, fue cuna de grandes pensadores, pero en el ámbito de la teoría política y su cruda manera de expresar su realidad, se destacó Niccolo di Bernandino dei Machiavelli – más conocido como Nicolás Maquiavelo-, primordialmente con su obra más conocida y trascendental: “El Príncipe”. Maquiavelo, parte de la hipótesis de que la “riqueza y el poder” son “los dos grandes motivos de la conducta humana” y, en especial, de los políticos. De igual manera, estos últimos cuentan con dos herramientas indispensables: “las leyes y la fuerza”. La primera, las leyes, se identifican con las acciones del hombre, considerando al hombre que vive en el dominio de las leyes. La segunda, la fuerza, cae en el mundo del cumplimiento de esas leyes, del dominio del hombre, de esa violencia que lleva consigo en su naturaleza. Pero, también, con ello nos quiere señalar que en ocasiones, las leyes por sí misma no son suficientes, por lo que el gobernante debe tomar acciones, utilizando esas mismas leyes y actuar con fuerza para defenderse de sus enemigos, mantenerse en el poder o, de no hacerlo, termine perdiéndolo.
Se nos puede decir que en estos tiempos civilizados y de modernidad, practicar la violencia física es un asunto del pasado. Nosotros, no estamos tan seguros de esa tesis. Lo que pensamos es que este tipo de violencia se ha matizado o justificado y que de alguna manera, al no adecuarse los gobernantes a estas estrategias novedosas y que le están permitidas bajo la disimulada línea de la tolerancia, a los que lo atacan, pero, esos mismos, que permiten la elasticidad en el ejercicio de la ley, lo limitan o lo exponen, disminuyendo su eficacia en su capacidad de reaccionar y gobernar. Sin embargo, estas estrategias recientes, también, nos muestran el carácter del gobernante y la magnificación de sus errores porque, a pesar de sus limitaciones para actuar, esta debe ser reemplazada por un mejor uso de las herramientas para gobernar con que se dispone y que le permite el sistema legal vigente.
La ley, y su aplicación, que en la actualidad ha sufrido una ampliación antes no vista, como todas las leyes no solamente sirven para limitar al poder, que debe estar controlado, no limitado, sino que también, esa es la razón inicial de la ley, para evitar y coaptar a los ciudadanos que no quieren vivir de acuerdo a esas normas que la sociedad impone. Un estado de derecho, depende su existencia, del pleno cumplimiento de esas leyes. Si bien es cierto que tiene como objetivo prevenir el delito, sin el castigo del mismo no subsiste. Esto es, la existencia de la impunidad, inhibe la supervivencia de las leyes y con ello, la de la sociedad. Por tal motivo es que las instituciones y los responsables de dichas instituciones deben hacer valer la validad de las mismas. Esas instituciones pueden, en algún momento, ser atacadas por los enemigos del gobernante cuya obligación no solamente es defenderlas, sino mantenerlas sanas y operando.
El 2014 fue un año de pesadilla para el gobierno mexicano. No solamente por los problemas que tuvo que enfrentar, sino por la forma en que los afrontó. El primero, fue el escándalo de la casa blanca, que su alta penetración fue más debido a la manipulación del sentimiento mal entendido de exclusión, como es que alguien puede tener ese confort y, yo no. A ello, se une, el hecho que se presentó al inicio del segundo año, con el antecedente de bajo crecimiento económico y con la sensación, todavía latente, de haber sido engañado. La respuesta del presidente fue titubeante y en lugar de responder con la infraestructura legal y de gobierno con que contaba, expuso a su esposa a un problema netamente político, del cual ella era ajena. No del hecho, sino del carácter del hecho, la fuente provenía del New York Times, uno de cuyos accionistas principales apoyó al contrincante más recalcitrante que tuvo durante la campaña presidencial. Cuando, el presidente quiso tomar el camino de la institucionalidad, ya no obtuvo el efecto esperado.
El segundo, corresponde, por su amplia difusión, al hecho que más ha lastimado, no solamente al gobierno sino al país en su conjunto año, la desaparición en Iguala Guerrero de los normalistas de Ayotzinapa. Lo que era un problema local fue empeorado por el manejo político torpe del asunto. En una supuesta agilización en la atención del problema existió la precipitación de los tiempos legales que rigen la relación de los estados con la federación. Por los consejos poco acertados, se dio un manejo pésimo e ineficaz, además de diseñar estrategia muy pobre. Todo ello fue resultado de la incomprensible influencia en la toma de decisiones gubernamentales que tuvo el principal asesor presidencial a quien posteriormente habría de premiarse con una cartera dentro del gabinete. Toda esta serie de errores y vacilaciones incidieron fundamentalmente en el rumbo de la acción de gobernar y llevaron a otros a aparecer como ineptos.
Como primer paso, al iniciarse la intervención del gobierno federal, el procurador de la república, Jesús Murillo Karam declaró acerca de “la verdad histórica” con lo cual dio pie a la creación de una mitología periodista que desvió la atención del verdadero origen del problema. Desde nuestra perspectiva, ese no fue el mayor error del procurador, el origen verdadero de todos los problemas y que definió el rumbo de las investigaciones fue la repuesta que se dio la pregunta de un periodista cuando inquirió sobre si el narcotráfico tenía alguna intervención en los sucesos, a lo que el procurador contesto: “no existe ningún indicio, de que esté relacionado con el narcotráfico”. En el afán por controlar los daños que esta declaración había producido, el gobierno federal aceptó toda demanda, no de los directamente afectados, sino de las fuerzas que estaban detrás de las mismas. Lo anterior, llevó a una cerrazón que produjo un cuestionamiento sobre la capacidad del Estado para operar el sistema de justicia. En ese entorno de cuestionamientos, adicionalmente, la economía no respondía.
La confianza y el crecimiento no fueron los únicos factores que padecieron los ciudadanos por el desplome de la economía, de igual forma la captación de los ingresos fiscales que aunados a la baja del petróleo determinaron que los ingresos del gobierno cayeran. Además de que existía una carga presupuestal pesada, reflejada en el gasto fijo que implicaba la burocracia de base, heredada de la de administración de Vicente Fox. No debemos de olvidar que fue en esa época en donde se instituyó el Sistema Profesional de Carrera con todo y los sueldos respectivos, no precisamente bajos, para los funcionarios de nivel alto a quienes se les otorgaron todas las prerrogativas del personal de base y quienes son inamovibles, pero sin que se hubieran establecido sanciones para quienes no cumplieran con su deber, convirtiéndolos en inamovibles.
Lo anterior, produjo, que para que el gobierno resarciera él déficit que ocasionaba su gasto irreductible (90%, de su presupuesto: 80% del personal de base y el 10% restante del personal contratado por honorarios, personal contratado por el régimen del Sistema Profesional de Carrera y sueldos de funcionarios, producto de la caída de sus ingresos fiscales (veintitrés por ciento) por la baja del precio del petróleo, no conto más que con las siguientes otra alternativas, para evitar, por un lado, un desplome de la economía y, por otro, una crisis política, por el despido masivo de personal de base y operativos, si pretendía disminuir su gasto en esa proporción. Aquellos, que hablan que con la reducción del gasto superfluo y una drástica reducción de la burocracia eran una solución, no conocen realmente el problema o simplemente es una forma de atacar al gobierno, por atacarlo el gobierno, solo contaba con tres alternativas: endeudarse, aumentar los impuestos o, una combinación de las dos.
El gobierno, se decidió por la tercera opción: una combinación del incremento de impuestos con el aumento de la deuda pública. La política fiscal que se tomó para incrementar la captación de impuestos, se dio por tres vías: el aumento de los impuestos directos, el Impuesto Sobre la Renta (ISR) subió del 29% al 33%; la otra estrategia fiscal seguida, fue por medio de reformas, en cuanto al control de las ventas y presentación fiscal, el uso electrónico; y, la tercera, el aumento de la base fiscal con la incorporación de la población que vivía dentro de la economía informal. No se tocó el IVA.
Cuando un gobierno, aumenta sus impuestos, siempre debe estar preparado para una reacción en contra de esas medidas: malestar popular, propio o inducido, en el caso del ISR, la clase media; en lo concerniente, a las reformas de captación y presentación de los ingresos por medios electrónicos, además de los pequeños empresarios (con el costo adicional por la compra de equipo electrónico), las grandes cadenas de servicios, comida y departamentales. Con ellos, el malestar también fue real, no cabe duda, pero su manifestación no se dio frontalmente, esas, las tenemos que buscar y encontrarlas, más en los obscuros laberintos del poder y la política, laica y no laica, incluyendo a las grandes corporaciones de comunicación.
Con la digitación fiscal, se tuvo un efecto positivo. Esto no fue resultado de incrementar la base tributaria, sino que su incidencia se manifestó al desaparecer una costumbre añeja que tenían las empresas. En lugar de expedir la factura correspondiente, le inquirían al cliente si requería de factura, sí la respuesta era negativa no se expedía el documento, pero el IVA sí se cobraba, con ello no solamente evadían impuestos, sino también el ISR. Con la medida adoptada, se evitó una doble evasión fiscal y se incrementaron los ingresos del gobierno. Sin embargo, tuvo un par de efectos negativos: primero, en el apoyo y rechazo a las políticas fiscales y presupuestales por los sectores afectados; y, segundo, sirvió como caja de resonancia para atacar al sector público, una estrategia que tiene larga tradición entre sector privado.
Una tercera acción, sin que sea cronológicamente exacta, fue el Pacto por México. Con este acuerdo, el presidente y sus asesores cercanos pretendieron imitar el arreglo que se dio en España a la caída de Franco. Al inicio, buscando dar la imagen de apartidistas, optaron por relegar relegando la opinión de las fuerzas internas del PRI para lo cual contaron con el apoyo del no tan independiente del presidente de dicho partido, un miembro de “ostión Mexiquense- hidalguense, Cesar Camacho Quiroz. Con ello, se buscaba, garantizar que las reformas estructurales se hicieran realidad. Sin embargo, el liderazgo de Camacho Quiroz fue pobre y carente de certeza. Ello, se vio reflejado en las elecciones para diputados federales en las cuales el PRI perdió nueve escaños más, que aunadas a la disminución de 25 en las elecciones presidenciales, alcanzaron, en su gestión y la administración actual un total de 34 diputaciones perdidas. Al finalizar la LXII legislatura de la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones terminaba su período, con lo cual estaba libre para un nuevo cargo. Ante ello, el presidente enfrentaba un nuevo problema. Su grupo quería que Beltrones se incorporara al gabinete e instalar a Aurelio Nuño al frente del PRI, no logró ni uno, ni lo otro. A la designación de Aurelio Nuño, se opuso la dirigencia del partido, porque no cumplía con requisitos estatutarios en donde está estipulado que para ser dirigente del partido, debe de pertenecerse al mismo, requisito, que no cumplía. Además, Beltrones, aspiraba a la dirigencia del PRI, objetivo, que él, si logro.
Al termino de sus primeros tres años de gobierno, el presidente Peña Nieto ha enfrentado diversos problemas, ocasionados en gran parte por la inexperiencia de su círculo más cercano y, los más costosos, derivados de una soberbia inexplicable. Los retos y objetivos que se planteó durante su campaña, principalmente los cambios estructurales en las áreas de educación, comunicaciones y energéticos se lograron. Pero, su impacto político ha sido de muy escaso valor, consecuencia de las políticas instrumentadas inicialmente en materia económica. Al presidente, le restan otros tres años de mandato, mismos que se desarrollaran en un ambiente internacional de incertidumbre económica: un dólar sobrevaluado y el precio del petróleo subvaluado; China, se manejara en niveles de crecimiento entre los cuatro y cinco por ciento; Europa, seguirá luchando, entre un raquítico crecimiento y los problemas de los refugiados; mientras que América Latina y la Zona Asiática, no tendrán mejor desempeño. Ante este panorama, la mejor opción para el presidente seria enfocar sus esfuerzos a los asuntos internos del país. Debería concentrarse en que sus colaboradores se dediquen enteramente al cumplimiento de sus encargos para operar y vigilar la instrumentación de los cambios estructurales. En caso de que alguno de sus colaboradores tenga ambiciones políticas, permitirle que se separe del cargo, como se los exigió en 2015. De proceder en esa forma, estimamos nosotros, podrá consolidar el proceso de cambio y las reformas con lo cual podría alcanzar uno de los mayores logros en el campo de la política. Sr. Presidente, empezó su sexenio, con el pie izquierdo, le quedan tres años para cambiar de extremidad.
Anexo 1: Anteriormente había señalado que la repetición de la elección en el Estado de Colima, era un experimento del uso y eficiencia del uso de las tecnologías de comunicación disponibles. Los resultados ya los tenemos y mostraron varias cosas: el PAN, partido que pidió y obtuvo la anulación de la primera elección, fue el gran perdedor; el fortalecimiento de Beltrones como presidente del PRI; el PRD y la exposición del mito de MORENA que argüían gran presencia en el medio rural, están a punto de perder su registro a nivel estatal; mientras que silenciosamente Movimiento Ciudadano continua marcando una presencia importante. Todo esto resultó una sorpresa para algunos. Sin embargo, para un servidor y su amigo el Dr. Rodolfo Villareal Ríos, no. En nuestras pláticas sobre política, habíamos comentado sobre el avance de Movimiento Ciudadano y como los dos hijos políticos de Don Fernando Gutiérrez Barrios, Manlio Fabio Beltrones Rivera y Dante Delgado Rannauro estaban dominando y definiendo la forma de hacer política. Los medios son importantes, pero no se debe de olvidar el trabajo de campo.
Anexo 2: Los buscadores de la nota fácil, e impactante, no se cansan de señalar que la bajada del precio del petróleo puede encontrarse con la subida del precio del dólar. Curiosidad sí, importante no, lo que nos debe preocupar es hasta cuanto puede bajar el valor del petróleo para que iguale o sea menor a su costo de producción. Eso sí, preocupa al presidente y a las autoridades hacendarias.

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