SERGIO ENRIQUE CASTRO PEÑA

Hablemos de genética o de “Seréis Como Dioses”

SERGIO ENRIQUE CASTRO PEÑA

Hablemos de genética o de “Seréis Como Dioses”

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Febrero 18, 2016 00:16 hrs.
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SERGIO ENRIQUE CASTRO PEÑA › guerrerohabla.com

En la primera parte del tema tratado en este espacio, nos referimos, a como el hombre se ha interesado en amoldar su entorno ambiente y los recursos disponibles, con el fin de incrementar, primero sus posibilidades de supervivencia y, posteriormente, las de su bienestar. De igual manera, debemos de considerar que al percatarse del incremento y superioridad para lograr esta situación, con lo cual demostró que podía dominar no solamente su medio físico, sino de manera similar a todo lo que se le opusiera al logro de sus objetivos. En este contexto, de acuerdo a las evidencias arqueológicas, es factible recibir como fue dándose una desaparición paulatina tanto de otros homínidos como de grandes depredadores que constituían una amenaza.
Tal situación, llevó a los ancestros del hombre a estar conscientes de que ya no existían otros competidores y que su preocupación debería enfocarse a la lucha con la naturaleza y las fuerzas que ella desata. Esto es a definir cómo habría de enfrentar los cambios, unos paulatinos otros violentos y sin previo aviso, que contribuyeron a dar y conformar el paisaje que hoy gozamos o padecemos y que propiciaron las condiciones para la reproducción y la acumulación de conocimiento que se fue intercambiando hasta formar los que conocemos como información o “conciencia global”.
Como consecuencia de esta capacidad de influir y modificar nuestro entorno, fauna y flora, aunada la física, nos hemos convertido en el factor decisivo en el rumbo y selección de dicho entorno. Hemos arribado a una nueva forma de evolución que suplanta la evolución “natural”, la que es producto exclusivo de la naturaleza, por una evolución inducida o “artificial” de la cual las acciones del hombre son la causa principal de de su origen y desarrollo modificando las razones de las mismas, esta selección artificial, ya no es la del “más apto”: es la del “más útil”.
Aunado, a la estrategia de modificar su entorno el ser humano también se preocupó de la importancia de la precariedad de la vida, de su vida y de cómo ampliarla o transmitir sus características o sus genes. Lo anterior, lo encontramos en una historia que muestra Friedrich Nietzsche en su libro “El nacimiento de la tragedia” en donde nos cuenta que en uno de sus viajes, Ulises al pasar por el submundo, llamado Hedas, morada de los muertos se encuentra con la sombra Aquiles y le inquiere sobre cómo se siente al haber tenido tan gloriosa muerte, a lo que Aquiles contesto: “no es indigno del más grande de los héroes aspirar a seguir viviendo, incluso al precio de convertirse en un simple jornalero, a ser el rey de los muertos”. Una vida larga, no importa que tan humilde sea, siempre ha sido preferida a una corta por más gloriosa que haya sido. Ese sentimiento de la pérdida del tiempo, de no haberlo tenido de manera suficiente para realizar o gozar un objetivo, nos mueve y nos guía. Es ese sentimiento de “estar por llegar y no lograrlo.” Para ello, lo único que tenemos es legar a nuestros descendientes ese afán y ese “yo”, nuestro “yo”. De ahí nace nuestra ambición no solo de trascender, sino de prolongar, eternizar la vida.
Para alcanzar lo anterior, se emplean la genética y la biotecnología. A estos campos, se les denominan genética terapéutica y genética ambiental. Sin embargo, el proceso de manipulación de los genes es relativamente sencillo, la complejidad está circunscrita en como descubrir los aspectos de interacción de los factores y las substancias que constituyen los genes y sustituir el núcleo de una célula particular por el núcleo de la célula que queremos desarrollar, dándole nuevas funciones y con ello obtener los resultados esperados, no solamente a nivel celular sino también en organismos complejos. Los campos son amplios y variados, pero quisiéramos centrarnos en uno que no por ser ampliamente conocido tiene menor importancia, nos referimos a la fertilización in vitro o inseminación artificial.
La inseminación artificial o, la unión de un óvulo con el esperma fuera de la matriz es lo que constituye la fertilización in vitro. Una vez fecundado el huevo en un ambiente artificial este es transferido e implantado a la madre biológica (de donde provino el óvulo original) o en una madre sustituta (la que oferta una matriz adicional para el desarrollo del producto) y que lo alimentara en todo el proceso de desarrollo hasta su nacimiento. Como este proceso, se realiza en un ambiente controlado, el genetista puede analizar tanto la calidad de los huevos como los espermatozoides utilizados con el propósito de incrementar tanto la calidad como las características, los rasgos principales, sexo, altura, color de la piel y los hijos, capacidad física (los más) y, en algunos casos los mentales que se quieran del producto final.
Esta revolución de la genética en la reproducción humana la iniciaron un grupo de investigadores Ingleses. Su utilización no solamente facilitó el análisis de la calidad del producto, sino que dio pie a que un mayor número de mujeres pudieran aspirar a la maternidad sin tener que recurrir a la vía tradicional. Un grupo significativo entre las féminas recurriendo a los nuevos métodos fueron aquellas que ocupaban cargos de la alta dirección en el sector productivo y que, por la naturaleza de los mismos, no habían accedido al matrimonio o bien no disponían de pareja. Antes de llegar a una edad en donde biológicamente ya no pudieran estar en posibilidades de lograr ser fecundadas por el método ancestral, al disponer de recursos amplios tomaron ventaja de los avances científicos en el campo de la reproducción. De igual forma, esas madres, por sus antecedentes profesionales y su nivel intelectual no solamente buscaban hijos sanos, sino también deseaban que poseyeran características que se acercaran a sus capacidades intelectuales y otras que tenían que ver más con aspectos cosméticos. Lo anterior dio nacimiento de bancos de óvulos y semen que estaban a disposición de los demandantes, los cuales se conservaban mediante la crio-tecnología. Se estima, que en los últimos treinta años alrededor de tres millones de niños nacieron por el método de fertilización in vitro. Este método, como todos los utilizados en la manipulación genética, ocasionando grandes discusiones entre los apoyadores y sus detractores, sobre todo, en los aspectos éticos y morales.
Otro campo de la manipulación genética para usos terapéuticos la tenemos en la utilización de “células madres” o “células troncales”. Las cuales, originalmente, solo se obtenían de la placenta o de un óvulo con poco tiempo de haber sido fertilizado, dado que sus células todavía poseían la capacidad de dividirse asimétricamente, en donde una de sus partes heredaba las mismas características de la célula original, mientras que la otra tenía la capacidad de dividirse y diferenciarse en diversos tipos de células especializadas, para posteriormente auto-renovarse y seguir produciendo más “células madres”, manteniendo una población estable de las mismas. Actualmente, existen técnicas, en donde se obtienen “células madres” sin destruir el embrión o del cordón umbilical, manteniendo su característica principal para no ser rechazadas por el organismo.
Entre los campos en donde se utilizan las células madres, tenemos el de medicina regenerativa en donde la utilizan para sustituir células muertas o con defectos. El objetivo es corregir la deficiencia que produce un mal funcionamiento para seguir operando o reproducirse adecuadamente por la presencia de gen específico. Para ello, se introduce en el núcleo, previamente eliminado, de la célula original con el trasplante de un nuevo gen que sustituirá a dicho gen que tendrá las funciones adecuadas de los genes defectuosos. Un ejemplo de esto son los tejidos muertos del corazón después de un infarto, tejido óseo y muscular; la inmunoterapia o terapia biológica que es una tecnología muy conocida por nosotros y que inicialmente se utilizo no solo para combatir enfermedades sino también para prevenirlas por ser producida por virus. El proceso consistía en introducir el virus con una menor agresividad con el propósito de estimular a nuestro sistema inmunológico que conforman las células blancas, encargadas de combatir y destruir esos organismos extraños y con ello adquirir un conocimiento que posteriormente era transmitido a las siguientes generaciones de células, el proceso de prevención se conoce como vacunación. Pero, cuando los virus se asientan y producen una enfermedad tenemos que utilizar métodos directos por medio de antibióticos. Estas técnicas, se han ampliado y actualmente son utilizadas para el tratamiento y combate de algunos tipos de cáncer. Las terapias genéticas se utilizan también, en otras enfermedades como las de origen hematológico, la diabetes tipo 1, el Parkinson, destrucción neuronal y moto-neuronales (enfermedad que padece el astro-físico Stephan Hawkins) y de enfermedades hereditarias como la fibrosis quística entre otras.
Como podemos observar, el afán del ser humano por mejorar y vivir más tiempo es imparable. Los resultados, los podemos notar en el incremento de la esperanza de vida o expectativa de vida, la cual es un promedio de la posibilidad de años que una determinada población viva en un determinado período de años. En esto, influyen además de los factores los genéticos, elementos externos como la calidad de servicios médicos, de higiene, alimentación y el medio ambiente (en las ciudades con baja calidad de aire y de agua la esperanza y calidad de vida manifiestan una disminución significativa). De igual forma, en los países altamente desarrollados, en lo cultural, tecnológico y económico, la esperanza de vida es superior a la de los otros países, pero también el aumento de la misma y la edad productiva también. Entre los descritos se encuentran Canadá, Japón y Europa, con una expectativa de vida de 87 años y más. Entre el grupo que le sigue con un rango de esperanza de vida de 77.5 a 80 años tenemos a los Estados Unidos de América. Los estratos de la esperanza de vida de la población de los países con un nivel de 40 años y menos se encuentran algunos países de África. Nuestro país, se encuentra en el nivel de 70-73 años.
Sin embargo, hay que señalar, que si bien el desarrollo de las técnicas de la clonación y reproducción un vitro, nos pueden llevar a ser utilizados en la utilización en humanos, desde nuestro punto de vista ya se cuenta con dicha tecnología. En ese contexto, los esfuerzos están más enfocados en la utilización de la clonación en la implantación o sustitución de órganos defectuosos o con mal funcionamiento para trasplantes de esos órganos o, en la manipulación en la reproducción humana para lo obtención de productos más sanos y libres de defectos genéticos, que en la clonación de seres humanos. La clonación para formar humanos que desarrollen actividades específicas o trabajos específicos, no tienen un peso específico real para su realización, el camino de la robótica, hasta este momento, es la vía preferida para ser desarrollada (en el futuro, abordaremos este tema).
Con este escrito, tratamos de manifestar como el ser humano no solamente no ha perdido su sueño de recuperar ese Edén arrebatado. Ejemplo de ello es la capacidad de discernir el “bien y el mal”, la curiosidad de investigar y determinar lo que nos servía y lo que no era beneficioso. Asimismo, los humanos nos reencontrarnos con la posibilidad de vivir para siempre, alcanzar la eternidad, llegar a “ser como los dioses.” Dicho afán que pareciera fantasioso, nada tiene de ello, existen posibilidades reales de alcanzarlo, pero está circunscrito a ese grupo privilegiado de países altamente desarrollados y con una ciencia y tecnología de punta. Mientras tanto, nosotros seguimos siendo un pueblo crédulo. Esto no solamente se circunscribe al aspecto económico, pensamos que al crecer y tener un cierto nivel de producción, somos la onceaba economía del mundo. Sin embargo, lo que realmente nos dice el lugar en donde nos encontramos en esos campos, es el sitio que ocupa lo que algunos consideran nuestra mayor gloria educativa que es la UNAM, la cual ocupa el número 75 entre la universidades del mundo, algo totalmente coherente con el nivel de producto per cápita del país, estamos en el número 63 en el ranking mundial.
Seguimos viviendo en la fe de otros entes, no en la fe en nosotros mismos, esperamos milagros, no buscamos hacer nuestros propios milagros, vivimos en la mentalidad y la cultura de la abnegación, de la sumisión, nuestros ancestros ni siquiera tuvieron “alma”, cualquier cosa que sea, hasta que, por medio Juan Diego, al ser puesta por la Virgen de Guadalupe, estuvimos en posibilidad de no solamente poseerla, sino también heredarla. Por eso, la simple idea de “ser como dioses” nos espanta y preferimos que otros, quienes si aspiran a “ser como dioses”, unos con anatemas y otros con sus adelantos en ciencia y tecnología nos saquen de nuestros problemas mundanos: mejores sistemas salud, alimentación, etc. Ellos, se elevan y se desarrollan técnica y económicamente hablando, mientras que a nosotros solamente nos está permitido hacerlo en el campo de la espiritualidad, de la fe. Somos un pueblo con mucha fe, pero con poca noción de crear y construir nuestro futuro propio ya que nos negamos a “ser como dioses”. sergiocastro6@yahoo.com.mx

Anexo 1: El papa sigue señalando, señalando, señalando, ignorando la sabiduría popular que nos dice “que aquel que apunta con un dedo, quedan cuatro que lo apuntan a él”.


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