De Frente.

Equinoccio de abril

Por Miguel Ángel Mata Mata

Equinoccio de abril

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Marzo 22, 2016 11:34 hrs.
Periodismo ›
Por Miguel Ángel Mata Mata › guerrerohabla.com

Mis hermanos de la Logia Simbólica Lázaro Cárdenas, y de la Gran Logia de Estado Vicente Guerrero, me han concedido el honor de ofrecer una pieza de oratoria en éste día dedicado a la memoria de uno de los ilustres masones que nos han dado luz y que, en México y el mundo, ha sido reconocido como el Benemérito de las Américas.
Pero también me han dado la oportunidad de hablar, ante ustedes, en esta fecha que es de suma importancia para nosotros.
Como en las leyendas en que reposan los Misterios y los cultos de los pueblos antiguos, los rituales de la iniciación masónica en sus tres grados simbólicos constituyen una alegoría de la marcha aparente del Sol por los doce signos del Zodiaco y sus evoluciones en el ciclo de uno año, así como sus efectos en la naturaleza manifestados en la Primavera, el Verano, el Otoño y el Invierno.
El astro rey, constructor de la Naturaleza a la que fecunda con su calor y la alumbra con su luz, nace, crece, muere y resucita en un ciclo perpetuo sobre el firmamento. Es el principio generador de la vida y de la fecundidad, que rejuvenece y perpetúa al mundo
En esta fecha, cada 21 de marzo en el hemisferio Norte, el Sol continúa su Ruta Celeste por la Eclíptica y aparece, como cada año de manera puntual, por el Punto de Aries.
Es en ésta fecha, llamada equinoccio de marzo, cuando la duración del día es igual a la de la noche. Caso contrario sucede en los Solsticios de junio o Cáncer y de Capricornio o diciembre, en donde se produce el día o la noche más larga del año, según los Hemisferios.
En los Solsticios la diferencia entre la duración del día y la Noche llega a su máximo, y en los Equinoccios dicha prolongación se equilibra en tiempo. Hablamos de una Ley Universal de Coexistencia de los Contrarios.
Pero mis hermanos no me han pedido hacer un trazado cósmico, religioso o moral en cuanto los tres meses que anteceden al 21 de marzo y que representan al Sol al borde de la muerte y que solo renace al emplear los esfuerzos combinados y sucesivos del orden, la ciencia y la fuerza, para renacer anualmente al inicio de la Primavera en el signo de Aries.
Me han pedido hablar del Benemérito. Y para hablar de Benito Pablo Juárez García, quien fue abogado, político y estadista mexicano, de origen indígena, además que fue personaje primordial en una época de gran relevancia, en la que México se consolidó como República, es necesario hablar de un tema central para los guerrerenses: la Revolución de Ayutla, que fue encabezada por Juan Nepomuceno Álvarez y Florencio Villarreal.
El 1 de marzo de 1854 fue pronunciado el Plan de Ayutla, mismo que planteaba la necesidad de formar un frente nacional para derrotar al gobierno dictatorial de Antonio López de Santa Anna. Al plan se unieron Benito Juárez, Melchor Ocampo y otros liberales desterrados por Santa Anna, que radicaban en los Estados Unidos.
El plan contemplaba la destitución de Santa Anna, el nombramiento de una presidencia interina de corte liberal, cuya responsabilidad quedaría en manos de Juan N. Álvarez, y la convocatoria a un Congreso Constituyente que redactara una nueva constitución para el país, dado que la de 1824 había sido abolida por Santa Anna, que en su lugar impuso las Siete Leyes, de orientación centralista.
Aunque no se trataba de un documento radical, el Plan, que fue modificado en el puerto de Acapulco, fue capaz de ganar el apoyo en el resto del país y, pronto, la guerra civil se extendería por buena parte de México.
A la Caída de Santa Anna, el General Álvarez logra tener el cargo de la presidencia de México y designa a Benito Juárez como Ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos.
En dicho periodo fue cuando empezó la campaña contra los privilegios del clero y del ejército y fue decretada la ’Ley Juárez’, mediante la cual se eliminaban los fueros eclesiásticos y militares, provocando levantamientos armados y verbales de los conservadores.
Ya que fue considerado el autor intelectual y responsable de dicha ley, Juárez fue destituido de su cargo y tuvo que regresar al estado de Oaxaca.
Algunas frases centrales de esa ley y que entonces, como hoy, molestaron los castos oídos de quienes pretenden conservar a toda costa el poder, decían:
’Los gobiernos civiles no deben tener religión, porque siendo su deber proteger imparcialmente la libertad que los gobernados tienen de seguir y practicar la religión que gusten adoptar, no llenarían fielmente ese deber si fueran sectarios de alguna’.
’Los gobernantes de la sociedad civil no deben asistir, como tales, a ningún ceremonial eclesiástico, si bien como hombres pueden ir a los templos a practicar los actos de devoción que su religión les dicte’.
Juárez nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca, el 21 de marzo de 1806 y se tituló de abogado en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca en 1833.
En su estado natal fue regidor, diputado local, juez civil, secretario de gobierno y en 1847, Gobernador.
En 1857 fue electo presidente de la Suprema Corte de Justicia, labor que desempeñó hasta diciembre de ese año, cuando se hizo cargo de la presidencia del país.
A partir de entonces y hasta su muerte en 1872, encabezaría el gobierno durante las etapas históricas de la Guerra de Reforma, la Intervención Francesa, el segundo imperio y la restauración de la República.
El día de hoy recapitulamos un poco la vida del Benemérito de la Américas, a través de algunos de sus pensamientos más conocidos y cuyo contenido nos da una idea de la personalidad de este hombre que gobernó en circunstancias muy desfavorables.
Aunque la frase mayormente conocida de Juárez es ’Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz’, existen otras que son desconocidas para nuestra actual clase gobernante.
Por ejemplo, en el contexto actual de pragmatismo político en que nos desenvolvemos, a muchos convendría observar la siguiente mención: ’No deshonra a un hombre equivocarse. Lo que deshonra es la perseverancia en el error’.
Juárez fue visionario al sostener, en el siglo 19, que ’La democracia es el destino de la humanidad futura; la libertad, su indestructible arma; la perfección posible, el fin a donde se dirige’. O que: ’La emisión de las ideas por la prensa debe ser tan libre, como es libre en el hombre la facultad de pensar’. O también: ’No reconozco fuente de poder más pura que la opinión pública’. Estas frases son tan actuales como el siglo 21 en el que vivimos.
Existe un párrafo, rescatado de sus discursos, que se aplicaría a los políticos modernos que anhelan el privilegio por encima de las mayorías. Juárez sostuvo:
’Desde que tuve el carácter de gobernador abolí esta fea costumbre, usando sombrero y traje del común de los ciudadanos y viviendo en mi casa sin guardia de soldados y sin aparato de ninguna especie, porque tengo la persuasión de que la respetabilidad de un gobernante le viene de la ley y de un recto proceder y no de trajes ni de aparatos militares, propios solo para los reyes del teatro.’
O la contundencia de la siguiente, que es ignorada por muchos de nuestros mandatarios contemporáneos: ’Bajo el sistema federativo, los funcionarios públicos, no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad. No pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir, en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala’.
Aunque también dijo que ’Libre, y para mi sagrado, es el derecho de pensar… que la educación es fundamental para la felicidad social pues es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos’ habría que llamar la atención en una última sentencia:
’Mi deber es hacer cumplir la ley no sólo con medidas del resorte de la autoridad, sino con el ejemplo’.
Muchos, sino es que todos los políticos de ahora, deberían seguir la esencia de estos enunciados, pues al hacerlo, estamos certeros de que tendríamos un mejor país en beneficio de todos.
A ellos les decimos

Leed, entended, haced conciencia y practicad.
Y a ustedes, queridos asistentes a este evento, les deseamos que tengan una feliz fiesta de equinoccio de marzo. Disfruten hoy que el día es igual a la noche. Sean felices en este día en que el sol renace.
Es cuanto
Muchas Gracias

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