El Papa enfoca su palabra en la familia


Ese fue el tema central de la multitudinaria misa que ofreció ayer en Guayaquil el Sumo Pontífice


El Papa enfoca su palabra en la familia

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Julio 07, 2015 15:31 hrs.
Religión ›
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Martes, 7 de Julio de 2015

GUAYAQUIL • Cientos de personas se ubicaron ayer sobre un tramo de la avenida Carlos Luis Plaza Dañín y uno de los puentes de la avenida De las Américas, en Guayaquil, para dar la bienvenida al papa Francisco.

El público no tuvo acceso a la principal calle de la ciudadela La FAE, cercana al ingreso a la base, porque así lo decidieron los responsables de la seguridad. Quienes sí lograron verlo un poco más cerca fueron las familias cuyas viviendas están situadas a poca distancia de la pista de la terminal aérea, en la misma avenida.

Pese a las restricciones, la gente llegó al lugar desde la madrugada, mientras los invitados comenzaron su ingreso a la base a partir de las 08:00.

Sobre las 09:30, una oficial de la Fuerza Aérea alertó a los medios sobre la pronta llegada del Boeing de Ali Italia que transportaba al Pontífice desde Quito. En esos momentos, el vicepresidente, Jorge Glas; el alcalde porteño, Jaime Nebot; el arzobispo Antonio Arregui, entre otras autoridades, se alineaban sobre la alfombra roja hasta el descenso de la nave.

Dos grupos de niños luciendo trajes típicos del país, esperaban ansiosos el arribo. Otros pequeños, vestidos con túnicas religiosas, hacían lo propio.

Alrededor de las 09:40, el avión papal tocaba suelo guayaquileño, mientras Francisco lo hacía sobre las 09:55, después de descender por las escaleras.

Tras un breve acto de recibimiento y la entrega de las Llaves de la Ciudad, el Santo Padre miró hacia las cámaras de la prensa y levantó su mano derecha para saludar. Luego, con el monseñor Arregui, abordó un sencillo vehículo marca Fiat, color gris, para dirigirse hasta el Santuario de la Divina Misericordia, donde cumpliría su primer punto en la agenda. A su salida de la base, lo hizo por el sector donde se encontraban cientos de guayaquileños que lo esperaban para saludarlo.

La misa

Alrededor de las 11:30, la presencia del papa Francisco en el campo eucarístico de Samanes, arrancó más de una lágrima. Él enfocó sus palabras en la familia.

“En la familia hay que arriesgarse a amar… Ten paciencia, ten esperanza. El mejor de los vinos está por venir”, decía el Santo Padre mientras invocaba uno de los pasajes de la Biblia conocido como las bodas de Caná.

El mensaje hondo en cada una de las personas que masivamente se agolparon en la explanada de 50 hectáreas, pese al inclemente sol y la alta temperatura. Personas con discapacidad, ancianos, jóvenes y toda una gama de gente se mantuvieron en sus bloques escuchando la misa.

Antes, de iniciar la homilía, el Jefe de la iglesia Católica ingresó al campo eucarístico a bordo de su papamóvil. Lo hizo junto a monseñor Arregui y recorrió todos los cuadrantes para saludar a los fieles que no dejaron pasar el momento para intentar correr hacia el vehículo y tocarlo.

El brazo derecho del Papa se mantuvo levantado durante el recorrido en medio del grito jubiloso de los asistentes.
Después, volvió a la sacristía para cambiarse de túnica y vestir el traje para la misa.

Luego, con paso lento y junto a los obispos y otros sacerdotes ecuatorianos avanzó hasta el altar mayor para iniciar la misa. Francisco se sentó entre las imágenes del Cristo del Consuelo y la Santa Virgen de Guayaquil, ambos llegados un día antes en procesiones distintas.

Ya en el acto acto litúrgico dijo que “la institución familiar es la base y la que tanto aporta al bien común de todos”.

Reacciones

Las palabras arrancaron lágrimas y alegría entre los feligreses. “En la familia, y de esto todos somos testigos, los milagros se hacen con lo que hay, con lo que somos, con lo que uno tiene a mano. No es el ideal, no es lo que soñamos ni lo que debería ser”, dijo en medio del aplauso de los fieles.

“Las bodas de Caná se repiten con cada generación, con cada familia, con cada uno de nosotros y nuestros intentos por hacer que nuestro corazón logre asentarse en amores duraderos, fecundos y alegres”, dijo.

Tras estas palabras hizo referencia al matrimonio de la pareja para formar la familia, llamada “la iglesia doméstica donde se aprende a compartir, a amar, a servir, a pedir perdón, a perdonar, a construir una cultura de la vida compartida y del respeto a quienes nos rodean”.

Los rezos y los cánticos fueron llevados a la par entre fieles y religiosos, quienes los corearon siempre. (DAB)

Encuentro con ‘Paquito’

Francisco abandonó Los Samanes para, a bordo del pequeño vehículo que fue su transporte desde su llegada a Guayaquil, dirigirse a la unidad educativa Javier, para reunirse con su amigo, el padre Francisco Cortés, conocido como ‘Paquito’; su discípulo y actual rector del plantel, Fabricio Alaña, entre otros sacerdotes de la orden jesuita.

A ese lugar, arribó pasadas las 14:00 y en los exteriores lo esperaba una multitud que llegó desde sectores del norte.
Muchas de estas personas pernoctaron en el sitio con el propósito de ver y saludar al primer Papa latinoamericano.

El encuentro de ambos amigos se dio en la intimidad de la habitación de Paquito para después pasar a servirse almuerzo con lo mejor de la cocina manabita y guayasense. En ese lugar, el Santo Padre descansó y a su salida bendijo a los alumnos del plantel que le hicieron una corte de honor y aprovecharon para las fotografías.
4
Días durará la visita del Papa al país.

1
Millón de personas estaba previsto que haya ayer en el parque Samanes.

2
Millones podrían estar hoy en la misa de Quito, en el parque Bicentenario.

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