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El cacique, se defendía y quejaba

Rodolfo Villarreal Ríos

El cacique, se defendía y quejaba

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Junio 26, 2016 00:43 hrs.
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Eran los tiempos en que le país vivía inmerso en medio de reformas tendientes a convertir un conglomerado de feudos en una nación. Sin embargo, las resistencias eran múltiples. No sería fácil romperlas. En ese contexto, en el noreste del país prevalecía el dominio de un hombre fuerte que operaba su entidad bajo una premisa caciquil. Pronto, los límites geográficos de su entidad no le fueron suficientes y procedió a anexarse al estado colindante. Sin embargo, las miras apuntaban más lejos y en ese proceso no perdía ocasión para quejarse, ante el estadista que gobernaba la nación, y acusar de mal comportamiento a tal o cual funcionario federal. En medio de tales lamentos, también, tuvo que defenderse de una acusación que le hacían en el país vecino. El personaje plañidero en cuestión respondía al nombre de José Santiago Vidaurri Valdez quien, entre 1855 y 1864 desde su base de operaciones en Monterrey, fuera amo y señor del noreste mexicano. En ese lapso, hubo un momento, en 1861, cuando a toda costa buscaba convencer al estadista Benito Pablo Juárez García de que le era leal y todo lo que se decía en su contra eran infundios. Vayamos a las epístolas exculpatorias aparecidas en la recopilación realizada por Jorge L. Tamayo en ’Benito Juárez: Documentos, Discursos y Correspondencia.’
A principios de 1861, el 23 de enero, en Austin, Texas, apareció publicado en el Southern Intelligencer una carta en la cual, se implicaba haber sido escrita por gobernador neolonés Vidaurri. En ella, aparecían referencias al hecho de que Vidaurri aspiraba a crear la Republica de la Sierra Madre, misma que en la propuesta estaría integrada por los estados de Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas y Texas. Ante eso, el aludido arguyó en misiva, del 24 de febrero, dirigida a Juárez que dicho documento era apócrifo y generado por sus enemigos. Ante dicha situación, Vidaurri indicaba que reconsideraba su idea de retirarse a la vida privada y estimaba: ’un deber mío mantenerme en el puesto en que me han colocado mis conciudadanos, porque no quiero bajar de él con la nota que tratan de imponerme.’ No era cosa, decimos nosotros, de mandar al desamparo a los habitantes de Nuevo León y Coahuila, entidad que desde 1856 ya se había anexado y la cual le reportaba ganancias jugosas. Sin embargo, la protesta vidaurriana cruzó la frontera y envío una protesta al editor de la publicación arriba mencionada.
En ella, refería como también en la publicación, el Noticioso de Ambas Fronteras, editado en Matamoros, Tamaulipas, también apareció publicada la propuesta de una nueva república atribuida a él. Envuelto en el ropaje de la dignidad afrentada, Vidaurri escribía: ’No descender hasta el nivel de tan inicua y despreciable imputación para refutar aserciones en las cuales todo hombre sensato o medianamente inteligente reconocerá desde luego una de las dos cosas: 1º, la mala fe de algún utopista sin seso ni principios de delicadeza o de honor, ansioso de extraviar la opinión publica infundiendo en Texas esperanzas ilusorias y en México sospechas y temores imaginarios; 2º el odio de algún enemigo personal deseoso de dañar mi reputación por medios tan reprobados. Posteriormente, recurría al recurso sobado de envolverse en el lábaro patrio y si no superamos quien fue, acabaríamos creyendo lo que a continuación reproduciremos y que pudiera servir de script a cualquiera de los ’patriotas de ahora.’
Sí se le pone música de fondo, en cualquier rato y hasta arranca lágrimas de algún sensible. Empezaba así ’Como gobernador de un Estado fronterizo, tengo el deber de cultivar con la potencia vecina aquellas relaciones de paz y de reciproca benevolencia que señalan los tratados entre ambas Repúblicas y que tanto contribuyen al bienestar y progreso de sus pueblos respectivos. Pero desafío a cualquier a cualquier extranjero o hijo del país que manifieste la más mínima tendencia mía hacia una política que no sea radical y esencialmente mexicana.’ En pleno paroxismo continuaba: ’El Estado de Nuevo León y Coahuila, celoso defensor del honor e independencia de la Nación, por su posición geográfica es y será un centinela avanzada lista a dar la alarma y a entrar el primero en la lid el día que la seguridad de esta frontera estuviere comprometida por maquinaciones extrañas a los intereses y al indisoluble unión de la República Mexicana.’ Para rematar, Vidaurri apuntaba: ’Yo tengo dadas pruebas patentes del respeto y del amor sin límites que me inspira la Patria más hermosa de que pueda jactarse ciudadano alguno en el universo y he demostrado en 1855, en cumplimiento de mi deber, como se tratar a los perversos y audaces aventureros que intenten violar el territorio mexicano.’ Al parecer este fervor le duraría por poco tiempo. El 4 de septiembre de 1864, él y otro de igual catadura, Julián Quiroga, firmarían su adhesión a Maximiliano. Pero volvamos a marzo de 1861 cuando para finalizar volvía a negar su intención de crear la republica apuntada anteriormente. Señalaba que: ’…pero más estupendo todavía es que haya en México, quien crea o pretenda creer que yo sea el autor de tan desatinada invención.’ Posteriormente, Vidaurri dirigiría sus reclamos ante el estadista Juárez para quejarse de la conducta de los empleados federales, detrás de lo cual se escondía un interés por ejercer mayor control, había que prever no fuera a ser que los coahuilenses fueran a sacudirse el tutelaje y después de donde continuaba consolidando la fortuna familiar.
Iniciaba por recriminar que lo primero que le llamaba la atención era ’…la especie de enemiga que se advierte contra todos los empleados del ramo de hacienda del resorte del Gobierno federal, que existen en este Estado, pues a todos se les ha nombrado quien los releve, sin que haya habido una causa que obligue a separar de sus destinos a hombres que han cumplido con sus deberes; que a su honradez proverbial reúnen una aptitud comprobada con muchos años de servicios.’ Pero tanta zalamería para estos funcionarios tenía su razón de ser.’ Vidaurri escribía: ’estas sustituciones no las puedo atribuir a otra causa que a ruines pasiones de personas que usted conoce y que se están valiendo de su influencia de actualidad para ejercer su venganza sobre hombres que no tienen más culpa que no ser mis enemigos, ni ser amigos de ellos.’ En otras palabras eran funcionarios a modo para el gobernante neolonés quien acusaba que los sustitutos eran incapaces de cumplir con las encomiendas asignadas. De ahí, pasaba a ponderar sus acciones en defensa de la patria.
Iniciaba señalando que ’el estado de Nuevo León y Coahuila siempre ha sido presa de los salvajes pero hoy, acaso por las conmociones políticas en el Estado de Texas, o porque se han retirado de la línea del Bravo las fuerzas americanas, o porque los lipanes y mezcaleros se han alzado, lo cierto es que las invasiones de los barbaros son muy frecuentes y en gruesas partidas. Esto me ha obligado a levantar fuerzas para hacer esa guerra sin recompensa y sin gloria; teniendo ya 200 hombres por los pueblos de la frontera del Norte, y ocupándome de organizar una sección que opere por Parras y Viesca. Esta necesidad imperiosa me hace disponer de todas las rentas públicas, porque ni ni las del Estado, ni las del Gobierno Federal por si solas bastan para tantas atenciones que tengo que cubrir; por lo mismo, he dispuesto se continúe formando una sola masa con unas y otras para poder subsistir, atendiendo a todos con la preferencia que demandan las necesidades de cada uno, sin que esto deje de llevarse la cuenta separada de cada ramo. Si no se lleva adelante esto, si no se procura de esa manera cubrir las exigencias de la fronteras, pronto desparecerán estos pueblos bajo el hacha del salvaje.’ Y tras de ello, aparecería cuál era su verdadera alarma sobre lo que pasaba en las ciudades fronterizas.
’Varias veces he propuesto que se supriman las aduanas fronterizas y se establezca una sola en Monterrey, gravando a los almacenes y tiendas con un derecho de patente; pero no se me ha hecho caso, porque eso desparecería ese escamoteo miserable de las aduanas del Bravo y se tendrán abundantes recursos para hacer la guerra de los barbaros y para otras muchas atenciones del Gobierno de la Unión.’ Lo que escribió a continuación seria fácilmente descrito por cualquier estudiante de sicología como una proyección. Para refirmar que solamente le importaba el interés del pueblo escribía: ’En esto no me mueve ningún interés bastardo; quiero un bien para la Nación; quiero evitar el que se siga robando, y que el Gobierno nombre a quien le plazca para los destinos de esta única aduana, que sobre los recursos que proporcionará, servirá para ahorrar crecidos gastos. Quisiera que meditara usted sobre esto, en cuyo caso yo tendría grande gusto en facilitarle datos suficientes para que pueda juzgar.’ De plano, Vidaurri buscaba que el estadista Juárez le entregara el noreste para manejarlo a su antojo, al tiempo que se cubria de la posible ruptura del estado Nuevo León-Coahuila. En esta última entidad estaba la aduana de Piedras Negras que era la que más recursos aportaba al gobierno federal. Al poco tiempo, se convirtió en el objeto de las desavenencias Juárez-Vidaurri. Lo cual no impidió que ahí se consolidara la fortuna del propio Vidaurri y a la vez se crearan las de Evaristo Madero y la de Patricio Milmo, yerno del neolonés. La Guerra Civil estadounidense seria el motor que permitiría lo anterior, ya que al estar New Orleans en manos de las fuerzas de la Unión, a los confederados no les quedaba otra opción sino sacar el algodón y otros productos que exportaban a Europa vía San Antonio, Texas-Piedras Negras-Monterrey-Matamoros e importar a la inversa. Y como los recursos generados vía tarifas eran vastos, pues Vidaurri quería quedarse con ellos, de ahí su preocupación por mover la aduana a Monterrey, lo cual no le fue permitido. En febrero de 1864, el estadista oaxaqueño emitió un decreto para que Coahuila volviera a ser un estado libre y soberano, algo que en ocasiones olvidan nuestros paisanos. Ante el acto de volver las cosas a su estado original, Vidaurri decidió romper con Juárez y olvidándose de sus cantos patrióticos anduvo primero coqueteando con Jefferson Davis, el líder de los Confederados, para ofrecerle que el noreste mexicano pudiera adherirse a los sureños y como ni siquiera le contestaron, pues optó por convertirse en el tesorero de Maximiliano hasta el día en que frente al antiguo palacio de la inquisición en la ciudad de México, el general Porfirio Díaz Mori decidió pasarlo por las armas con un tiro por la espalda. De esa manera concluyeron las quejas y la quimera de Santiago Vidaurri quien para defenderse un día afirmó ser un patriota leal y no tener sueños de crear una república a su gusto y para su beneficio exclusivo. Para no olvidar nunca, especialmente cuando por ahí aparecen ’patriotas’ envueltos en el lábaro patrio arguyendo que a ellos no los mueve ningún otro interés sino convertirse en salvadores de la patria. vimarisch53@hotmail.com
Añadido (1): Durante los meses recientes, al observar el comportamiento de los integrantes del partido aurinegro, es factible descifrar lo que las siglas PRD significan en realidad: Peones Rendidos ante la Derecha.
Añadido (2) Lo excluyeron en las negociaciones referentes a un asunto que compete enteramente a su área y ahí sigue aferrado al cargo. ¿Podrá algún maestro, de los de antes, enseñarle el significado de la palabra dignidad?
Añadido (3) Allá por abril de 1861, se implantó la primera reforma educativa en México. Era una propuesta integral que abarcaba desde la instrucción primaria hasta los niveles superiores. Entonces el presidente de la republica era el estadista Benito Pablo Juárez García y el ministro de justicia e instrucción pública, se llamaba Juan Ignacio Paulino Ramírez Calzada. Aquellos eran los HOMBRES DE LA REFORMA más preclaros. Vaya diferencia con otros que conocemos.
Añadido (4): Debajo de sus trajes finísimos asoman las enaguas de monaguillos y el manto albiceleste. Ahí está la explicación del porqué operaron en contra del partido al que dicen pertenecer.
Añadido (5): Ya empezaron los chihuahuenses a saborear lo que les espera ahora que llegue a gobernarlos un chihualango
Añadido (6): Ya escudriñamos en nuestros archivos personales, así como en otros, pero al final seguimos sin saber que realizó en su paso por el legislativo y lo único que encontramos es su participación como accionista en una sociedad civil, recordemos que el papa acaba de declarar nulos todos los matrimonios religiosos, con el ciudadano Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa en cuya administración por cierto jamás se registra haya alzado la voz en contra del desaguisado que vivía el país durante aquellos años. ¿Alguien podría enuméranos los logros que respaldan la conversión súbita en salvadora de la patria de la ciudadana Margarita Zavala Gómez Del Campo?
Añadido (7): Osorio observaba impávido como aquello estaba convertido en un santo desgarriate. Él era el responsable de haber diseñado la estrategia para que el orden en las líneas prevaleciera. Sin embargo, sus muchachitos no sabían cómo reaccionar ante aquel vendaval. Todos mostraron que la fama era solamente producto de la publicidad. Para su fortuna contaba con el respaldo del jefe y lo ratificaron para que continuara conduciendo, quien sabe a dónde, en medio de la tormenta desatada. Nos referimos por supuesto a Juan Carlos, ¿A poco pensó en alguien más?

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