Juan López
Despenaliza la Corte la Mariguana
Plata Pura
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Noviembre 04, 2015
22:31 hrs.
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El sector legislativo de México es enorme: treinta y un congresos locales, una asamblea legislativa, un senado de la república, miles de burócratas empedernidos, enamorados de la nómina, y bien que a todos les podríamos colgar la etiqueta de inservibles porque, a la hora de dar un paso transcendente en la normatividad legal del país, es a la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la que le dejan el embrollo, para que sean sus ministros quienes afronten el riesgo y motivación de emprender cualquier modificación histórica.
Lo que fiscalmente le cuesta a la nación mantener a tanto zángano -con el perdón de estos abejorros-, es una suma cuantiosa. Sola la Cámara federal de diputados tiene un presupuesto anual de más de siete mil quinientos millones de pesos. Equivalente a los gastos del trienio municipal de Evodio Velásquez en el ayuntamiento. Si a ello sumamos empleados y trabajadores, comisiones y viáticos, peajes de autopistas, así como el oneroso cúmulo de suertes y privilegios de que disfrutarán por tres años los señores diputados, no tienen perdón de Dios si han que ser los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación quienes deliberan y fallan a favor de que la mariguana sea un estupefaciente de uso restringido pero legal.
En su infinita desocupación y vagancia, diputados como un señor de apellido Fayad, intentó hacer iniciativa de una ley que normara y sujetara el Internet como una desdicha de nuestra suave patria. De esa índole hay muchas intentonas de legisladores, vanas e inocuas, porque los problemas de México como es el tráfico de drogas y sus secuelas criminales que llenan diariamente los panteones del país, no les interesan, les temen o prefieren dormirse en las sesiones de sus respectivas cámaras antes que ver la realidad de México y afrontar las consecuencias con un actuar legislativo responsable y razonable que los haga comprometerse con su sociedad.
Si no fuera por un ministro de la Corte como Arturo Zaldívar no sabemos cuántos años -un siglo quizá-, se hubiese necesitado para autorizar en usos terapéuticos y de placer el producto del cannabis. Despenalizar la mariguana no implica que el adicto pueda adquirirla con ningún capo torvo y asesino. Autoriza que pueda ser sembrada por el interesado y poseerla para su consumo. No se despenaliza el comercio de la misma, ni la acumulación ni el mercado negro. No la pueden adquirir los menores de edad. Y al terminarse la prohibición tajante y abrir estos resquicios para que el mariguano no sea objeto de consumidor cautivo, sujeto a las condiciones y precios del tráfico ilegal, se derrumba el cártel salvaje que la prohibición había puesto en manos de pandillas gansteriles.
Sobran explicaciones de que en la vida diaria nos topamos todos los ciudadanos con productos y situaciones más peligrosas para la salud que la yerba verde. Desde el ebrio que maneja un vehículo y mata a inocentes transeúntes, hasta infinidad de comidas chatarras que fomentan diabetes, hipertensión e incluso cáncer.
Otra cosa dichosa en este fallo histórico de la Suprema Corte de Justicia de México, es que sus acuerdos y resoluciones son inatacables. No procede el amparo contra sus efectos legales. Es el último escalón judicial de un procedimiento legal. Es el final de una controversia y su potestad jurídica es Constitucional.
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