LECTURA POLÍTICA
Declinaciones partidistas; intereses asegurados
Noé Mondragón Norato
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Mayo 28, 2015
22:01 hrs.
Periodismo ›
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com
Los bandazos políticos están en su fase más alta. Se entiende que existe mucha desesperación por parte de los distintos candidatos que buscan el poder estatal. Y en aras de ganarlo, arriban progresivamente a la fase final: la presión contra los partidos políticos pequeños con el propósito de originar las ruidosas y mediáticas declinaciones. Una maniobra que no es otra cosa más, que la venta del proyecto político que encabezaban, a fin de intentar asegurar cartera en la próxima administración estatal. Y si se puede, conservar el registro de su respectivo instituto político. Las declinaciones no son pues, una demostración de fuerza política y electoral, sino la preservación segmentada de muchos intereses. Hay que verlos.
DECLINAR: ASEGURAR PODER.- A los candidatos del PRD y PRI a gobernador, les obsesiona que los partidos políticos pequeños declinen a su favor en la actual coyuntura. Porque de esa forma venden la idea ante el electorado, en el sentido de que son fuertes y suman otros proyectos al suyo. Es una forma sutil pero engañosa, de invitar al ciudadano común, a que también les otorguen por adelantado su confianza a ciegas. Y desde luego, su voto el día de la elección. Pero detrás de esas dimisiones se encuentran escondidas otras situaciones concretas: 1.- El nivel de la confianza ciudadana hacia los partidos políticos ha decrecido sustancialmente. Es un hecho. Por eso, si uno de ellos se une a otro de cara a la elección en puerta, se entiende como un arreglo político doméstico. Un acuerdo de cúpulas con el fin de preservar cada cual sus intereses. Así, al votante no le interesa tanto que un partido decline a favor de otro, sino que al final de cuentas, lo evalúan como un acto de traición al proyecto original con el que los candidatos de los partidos políticos pequeños iniciaron, y que defendieron con uñas y dientes. Pero que terminaron entregándolo al mejor postor. Es decir, al candidato que les ofreció más. Por eso mismo, más que fortaleza del candidato que compró los apoyos del candidato débil, se observa como parte de un arreglo político entre partidos políticos, un hecho que no debería impactar demasiado en el subconsciente del ciudadano. Porque para él justamente, los partidos políticos ya están devaluados y son poco creíbles en sus plataformas discursivas e ideológicas. 2.- La segmentación de los intereses políticos se aprecia con demasiada claridad en cada declinación partidista. Por ejemplo, cierta militancia del PAN liderada por el Consejero de ese partido Cicerón Nájera, ya declinó por la candidata del PRD, Beatriz Mojica. Pero el candidato a gobernador por el partido blanquiazul, Jorge Camacho Peñaloza, no lo ha hecho. Incluso, anuncia que no lo hará. Es decir, en el PAN no se ponen de acuerdo. No existe un eje rector que los una en la consecución de un solo proyecto de poder. O cada personaje guarda sus propios intereses de cara a la elección del 7 de junio. Lo mismo ocurre con el Partido Humanista (PH) de nueva creación. Ahí, el coordinador estatal de ese partido, Miguel Ángel Hernández Garibay, se pronunció apenas el pasado domingo, a favor del proyecto al gobierno estatal liderado por el priísta Héctor Astudillo Flores. Y ayer martes, el candidato de ese partido a gobernador, Alberto López Rosas, anunció su declinación a favor de la perredista Beatriz Mojica Morga. Se entiende que al quedarse sin estructura ni apoyos del PH, el ex procurador de justicia en el periodo del ex gobernador Ángel Aguirre, jugó su última carta política, declinando por la perredista y rompiendo con el Consejo Estatal del PH. El problema que se aprecia, es la conservación del registro de dicho partido. Y si los órganos electorales terminarán por ceder los votos para darle trámite a lo anterior, al Consejo Estatal que se fue con el candidato del PRI. O al candidato a gobernador del PH que se inclinó por la candidata del PRD. Así y al final de cuentas, las declinaciones partidistas responden a los intereses personales de los actores políticos que pugnan por no quedarse fuera del reparto en el próximo sexenio político. No a un genuino y legítimo interés por ensanchar el proceso democrático guerrerense. PRI y PRD están nerviosos y desesperados. Por eso venden ruidosamente esas inducidas declinaciones.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Con tal de salir bien librada de los señalamientos que la vinculan con los dineros estatales, la candidata perredista a gobernador, Beatriz Mojica, embarró a la candidata priísta a diputada federal por el distrito siete, Beatriz Vélez Núñez. Y solo porque llevan el mismo nombre. Pero presta, Vélez Núñez desmintió la especie, aludiendo su nulo trato con el área de Finanzas del gobierno estatal. Y la que está quedando en evidencia, es otra vez Beatriz Mojica. ¿Así operará cuando llegue a ser hipotéticamente, gobernadora?
dragonato@hotmail.com
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