Lectura Política

Celestino y su obligada renuncia

Noé Mondragón Norato

Celestino y su obligada renuncia

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Marzo 20, 2016 23:55 hrs.
Periodismo ›
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com

Para el PRD, lo único que ya quedó evidenciado, es que no tiene dirigente estatal. Porque en el conflicto reciente entre los diputados locales que se midió con la renuncia de Sebastián de la Rosa Peláez, como coordinador de Fracción, Celestino Cesáreo Guzmán, decidió callar y ver pasar las cosas. Se convirtió en un simple espectador. Y eso habla de cuando menos dos cosas: lo hace por así convenir a sus intereses personales y de tribu. O de plano, es un personaje apolítico que no sabe cómo manejar la situación de forma exitosa e inteligente. Como sea, la postura de silencio del dirigente estatal perredista, confirmaría no solo los altos niveles de confrontación interna entre las tribus, sino el tamaño de la crisis perredista que se incrementa progresivamente. Hay lecturas ineludibles al respecto.
CELESTINO: SILENCIOS.- Desde que arribó como dirigente estatal del PRD, Celestino Cesáreo Guzmán, ha optado por el comportamiento esquivo y elusivo. Hasta instalarse en las engañosas trampas del silencio. Es cuestión de zanjar en las coyunturas para entenderlo mejor: 1.- A diferencia de sus antecesores en la dirigencia estatal perredista, que mostraron una mayor movilidad mediática, Celestino Cesáreo ha optado por el confort del silencio en los momentos de mayor crisis perredista. Así, decidió callar y esconderse, cuando estalló la crisis en la comuna de Acapulco, presidida por el perredista, Evodio Velázquez Aguirre. Ante los ataques sistemáticos del partido Movimiento Ciudadano (MC) y del ex edil, Luis Walton Aburto, el dirigente estatal perredista decidió no subirse a ese ring político. Literalmente, dejó morir solo a su edil más importante. Y era hasta cierto punto, comprensible: la tribu Alternativa Democrática Guerrerense (ADG), que fundó Celestino junto con los hermanos y diputados locales Carlos y Crescencio Reyes Torres, es antagónica de Nueva Mayoría (NM), la tribu que respaldó las aspiraciones de Evodio. Además, el propio edil porteño nunca tendió negociación alguna con ADG. Y de ahí se entiende la pasividad política de un dirigente estatal que pese a ello, estaba obligado a fijar postura al respecto. Pero como carece de tacto y olfato político, apeló a la única enseñanza que han asimilado muy bien las tribus perredistas: la instrumentación de un feroz canibalismo. 2.- Si Celestino antepone el hígado a la operación política inteligente, demuestra no solo que es un mal dirigente estatal, sino un pésimo líder. Porque al dejar que el rebaño se conduzca solo y sin un guía que lo controle, lo más seguro es que su destino sea el abismo. Eso ocurrió justamente, cuando algunos diputados locales perredistas encarecieron en 500 mil pesos, su voto. A cambio por supuesto, de aprobar en diciembre pasado, la designación de Xavier Olea Peláez, como Fiscal del estado. Sin controles, normas ni líderes que los contuvieran, los diputados amarillos hicieron lo que quisieron. Se invitaron solos a la cena de negros. Antepusieron sus intereses personales a los de una izquierda maltrecha y prostituida. Y Celestino Cesáreo enmudeció. Ni un llamado de atención o reprimenda contra ellos. Menos sanción o castigo. Tal parece que esos legisladores le están haciendo un favor a sus votantes y a toda la democracia, al votar en ese sentido y bajo esos términos y condiciones. Eso no fue todo: con la reciente aprobación de la reforma a la Ley Orgánica de la UAGro, que permite la reelección de rector por una sola ocasión, también pidieron 200 mil pesos por su voto a favor. Bajo ese pretexto, renunció el coordinador de fracción, el también diputado local altamente cuestionado, Sebastián de la Rosa Peláez. Y Celestino volvió a callar. A estas alturas, las tribus ya deberían estar madurando solicitar también, la renuncia de este personaje. Porque un ’dirigente’ así, no le sirve al PRD, dado lo ruidoso de sus crisis. Ni a la izquierda misma.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Los puentes peatonales de Chilpancingo, se ha convertido en una amenaza para los transeúntes. Muy frecuentes han sido los asaltos a mano armada en los últimos días. Y la estrategia de seguridad del alcalde tricolor, Marco Antonio Leyva Mena, no alcanza a llegar hasta ahí.

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