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Lectura Política
Ataque político en dos frentes
Noé Mondragón Norato
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Abril 11, 2016
21:50 hrs.
Periodismo ›
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LECTURA POLÍTICA
Al ex gobernador perredista Zeferino Torreblanca, como al perro más flaco, se le están cargando todas las pulgas. Y es que, cuando planeó su regreso a la vida pública, evaluó erróneamente explotar los pocos aspectos positivos cosechados como gobernante. Y que le alcanzarían para obtener los reconocimientos y las palmas tanto de los partidos políticos, los hombres en el poder y los propios ciudadanos. Pero soslayó los negativos que eran significativamente mayores y más riesgosos para un ex mandatario cuyo estilo personal e insensible de gobernar, lo llevó a la confrontación y al desgaste anticipado no solo con las tribus perredistas, sino con otros actores políticos. Los últimos eventos mandan señales muy claras en el sentido de que su ciclo político ya está cerrado. Pero él se niega a reconocerlo.
ZTG: REGRESO SIN GLORIA.- El ex gobernador perredista quiso mandar señales de que podía convertirse en dolor de cabeza político para el mandatario estatal Ángel Aguirre. Pero en vez de sumar aliados, encontrar un terreno fértil para su regreso a la política y causar preocupación en sus adversarios, encontró exactamente lo contrario: un ambiente que despertó los odios y las animadversiones en su contra. Se está midiendo de dos formas: 1.- Al amague de crear su partido político Sinergia Social –que no reúne los quórums legales para su fundación y marca de algún modo, la indiferencia ciudadana hacia dicha propuesta-, la Contraloría del Estado respondió apelando al punto más vulnerable del ex gobernador: el desvío de millonarios recursos durante su gestión. Fue una especie de gancho al hígado y uppercut a la vez. Ya existía un antecedente de ello. En agosto de 2012, la Contraloría Estatal detectó un faltante de mil 38 millones de pesos que Zeferino Torreblanca no aplicó en la construcción del Centro de Atención Ciudadana (CEDAC), que albergaría las oficinas del gobierno del estado en el puerto de Acapulco. Y en marzo pasado, la propia Contraloría ubicó otro faltante por mil 900 millones de pesos en la Secretaría de Salud. El propio ex titular de esa dependencia y también ex edil de Iguala, Antonio Jaimes Herrera, se deslindó de esos desvíos y acusó a Magali Salinas Serna –ex subsecretaria de administración y Finanzas de dicha dependencia- y al propio ex mandatario de no haber aplicado dichos recursos. En su descargo, Torreblanca Galindo compareció amparado ante la Contraloría del estado el pasado 28 de marzo y adujo que eran motivos políticos los que aparecían detrás. Desde luego, negó los millonarios desvíos. Pero no aportó pruebas contundentes al respecto. 2.- Al escenario de desastre anterior se sumó otro igual o más grave: la acusación de ser el autor intelectual del asesinato perpetrado contra el perredista Armando Chavarría Barrera, la mañana del jueves 20 de agosto de 2009. Por enésima ocasión, la viuda del político inmolado, Martha Obeso, refrendó el señalamiento respaldada en todo momento por el dirigente de la tribu Grupo Guerrero (GG), David Jiménez Rumbo. Demandaron el esclarecimiento del crimen a la actual administración estatal. Sin embargo, hay un punto que mete mucho ruido: éste último personaje apoya el proyecto por la candidatura perredista al gobierno estatal, encabezado por el senador Armando Ríos Piter, quien es una hechura política del ex mandatario estatal cuestionado. Precisamente, el mismo al que Jiménez Rumbo, acusa de ser el autor intelectual del crimen político contra su tutor y maestro político. Y en esta vertiente se entiende que, antes de exigir justicia al actual mandatario estatal, primero tendría que operar su deslinde político de Ríos Piter. De lo contrario, su incongruencia política se instalaría en los límites de la mofa y el ridículo público. Porque el propio senador perredista y aspirante a gobernador, defendió recientemente a Torreblanca Galindo, al demandar que no existieran ’sesgos políticos en la investigación sobre desvíos de recursos en la Secretaría de Salud’. Confirmando con ello, que Zeferino Torreblanca y Ríos Piter, van unidos en el mismo proyecto político y de poder. Entonces, ¿cómo y de qué forma encajaría Jiménez Rumbo, dentro de una dupla política a la que apoya por un lado y golpea por el otro? Sencillamente, no tiene sentido. Pero así juega el GG dentro del PRD. La contradicción es parte inherente a su naturaleza política.
HOJEADAS DE PÁGINAS…El dirigente estatal del PRD, Carlos Reyes Torres, aplaudió la detención por parte de la PGR, del edil perredista de Cuetzala, Feliciano Álvarez Mecino. Pero demandó una investigación sin sesgos políticos. La misma estrofa para la vieja canción política. Y asumió -en reproducción exacta a cuando lo hizo con el edil de Iguala, José Luis Abarca Velázquez-, que no lo defendería. El punto es que Reyes Torres, le dio el visto bueno a la candidatura de Álvarez Mecino en la pasada elección de 2012. ¿Lo sorprendieron o -como reza el refrán popular-, se hizo como el tío Lolo?
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