LECTURA POLÍTICA
Astudillo y los gobernantes chilpancingueños
Noé Mondragón Norato
2,451 vistas
Junio 24, 2015
20:15 hrs.
Periodismo ›
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com
Casi todos los gobernantes guerrerenses oriundos de Chilpancingo, la capital, han mostrado un desempeño prudente, ordenado e inteligente. Muy inclinados hacia el diálogo y la tolerancia. Quizá por esa razón, han lidiado exitosamente con las turbulencias sociales. Solo algunos de ellos fueron desplazados del poder estatal hasta antes de la primera mitad del siglo pasado, gracias a las intervenciones directas de dos factores muy elocuentes: el fenómeno revolucionario. Y los estados de ánimo de algunos presidentes del país con formación política autoritaria e intolerante. Hoy, el gobernador electo del PRI, Héctor Astudillo Flores, estaría en la senda no solo de romper con esa racha, sino de enfrentar una problemática diferente, que podría obligarlo a tomar decisiones contrarias a las prendas ofertadas por sus paisanos, los ex gobernadores chilpancingueños. Hay que ponerle al respecto, los puntos a las íes.
EL RETO POLÍTICO DE ASTUDILLO.- Si se mira bien, el gobernador priísta electo accesó a la política estatal en 1987, justo cuando el periodo de su paisano, el ex gobernador Alejandro Cervantes Delgado, llegaba a su fin. Y de ahí se abren las lecturas. 1.- Son tres ex gobernadores oriundos de Chilpancingo, los que ha dejado una huella permanente dentro de la política estatal, a partir de la segunda mitad del siglo XX. El primero de ellos fue Baltazar R. Leyva Mancilla, quien gobernó la entidad del 1 de abril de 1945 al 31 de marzo de 1951. Es decir, concluyó con éxito su sexenio político. Durante su gobierno se construyeron varias importantes obras que le valieron el aplauso de los guerrerenses, pero sobre todo, de los políticos priístas a nivel central. De esta forma, una vez concluido su periodo como gobernante, fue designado Oficial Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional en 1952. Y luego senador de la república en 1964. Al año siguiente, se le nombró como jefe del Comité Estatal del PRI en Guerrero. A Leyva Mancilla se le reconoció su trabajo como gobernador chilpancingueño y a su deceso ocurrido en 1991, fue sepultado en la Rotonda de los Hombres Ilustres de la capital del estado. 2.- Vinieron después las turbulencias propias del ejercicio de gobierno. Dos chilpancingueños fueron designados como gobernadores interinos: Arturo Martínez Adame y Alberto Saavedra Torija. Doce años después de la gestión de Leyva Mancilla, apareció otro gobernante chilpancingueño que le supo meter orden al conflicto público sin apelar a la represión: Raymundo Abarca Alarcón. Su gestión de gobierno –del 1 de abril de 1963 al 31 de marzo de 1969-, estuvo obligada a revertir los efectos del mal gobierno de Raúl Caballero Aburto, quien fue expulsado del gobierno del estado el 4 de marzo de 1961, una vez que el Congreso local declara la desaparición de poderes. Abarca Alarcón sorteó la enorme tensión social, superando el problema coprero y enfrentando con éxito al incipiente fenómeno guerrillero. 3.- Curiosamente y también doce años después del gobierno estatal encabezado por Abarca Alarcón, arriba a la gubernatura guerrerense el 1 de abril de 1981, el chilpancingueño Alejandro Cervantes Delgado, un personaje que se encargó de relajar el ambiente social de la entidad, tras el intenso periodo represivo del ex gobernador Rubén Figueroa Figueroa. En Chilpancingo construyó la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac y el paso a desnivel que muestra hoy en día, un enorme descuido y deterioro. Cervantes Delgado concluyó su periodo el 31 de marzo de 1987. Y desde entonces, no había llegado ningún personaje oriundo de la capital, a gobernar la entidad. 4.- Héctor Astudillo Flores, rompió la racha de los doce años que separaron los sexenios de Baltazar R. Leyva Mancilla, Raymundo Abarca Alarcón y Alejandro Cervantes Delgado. Y fue 28 años después del periodo de éste último –en 2015-, cuando arribará como gobernante oriundo de Chilpancingo, ya en el siglo XXI. Sin embargo y a diferencia de sus tres paisanos que concluyeron exitosamente el sexenio político que les tocó encabezar, Astudillo enfrenta amenazas sociales y políticas distintas. Un escenario de extensa y aguda tensión social, acompañado de una amplia cantidad de adversarios políticos muy poderosos. Desde luego, no la tiene nada fácil. Y su principal reto político es justamente ese: no solo empujar sus acciones de gobierno para ubicarse históricamente, en el mismo nivel político de sus tres paisanos, sino concluir con éxito su sexenio político. Ese es el punto.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Como un mal agradecido, calificó el virtual diputado federal plurinominal perredista y dueño de la tribu Grupo Guerrero (GG), David Jiménez Rumbo, a su compadre el dirigente estatal del PRD, Celestino Cesáreo Guzmán. Y todo porque éste último se alió con la tribu los chuchos de NI. ¿No fue Jiménez Rumbo, un mal agradecido con Armando Chavarría? ¿No lo fue con su partido el PRD, al no sumarse a la campaña de su ex candidata a gobernadora? ¿Es que acaso hay niveles y jerarquías, también en las traiciones?
dragonato@hotmail.com
Ver más