Noé Mondragón Norato
Astudillo y la balacera en la Costera
Lectura Política
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Octubre 20, 2015
23:05 hrs.
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El ataque a balazos ocurrido el pasado sábado en la Costera Miguel Alemán de Acapulco, muy cerca de lugar donde cenaba el gobernador electo, Héctor Astudillo Flores, debe leerse en varias vertientes. La principal se encuadra en el contexto de la violencia, inseguridad y anarquía generalizada, atribuida a la incansable operación siniestra de la delincuencia organizada. Pero que desde luego, no deja de mostrar también, sus sesgos políticos. Nada más es cuestión de revisar a fondo el hecho para entenderlo mejor.
A DIEZ DÍAS.- Presuroso, el gobernador electo del PRI, Héctor Astudillo, citó a una conferencia de prensa, luego del ataque a balazos en la Costera “que no iba dirigido contra mí”. Sin embargo, hay lecturas que estarían imprimiéndole un sello político a ese condenable evento. Hay que rastrearlo: 1.- En el restaurant donde Astudillo cenaba, se encontraba, además de su esposa Mercedes Calvo, el secretario de Operación Política del CEN, Manuel Añorve Baños. Es decir, estaba presente la dupla política que logró ganarle al PRD, el gobierno de la entidad. El hecho de que ambos personajes tricolores estuvieran departiendo juntos, ya le imprime un carácter político a ese cruento episodio. Porque de algún modo y de acuerdo al refrán popular, todos los huevos estaban en la misma canasta. 2.- Los pistoleros que llegaron hasta el lugar adyacente a donde el gobernador electo cenaba, nunca dieron muestras de entrar al restaurant donde éste último se encontraba. Pero al accionar sus armas sabían y evaluaban el pánico que provocarían. El impacto mediático que ese hecho tendría. El cúmulo de reacciones generadas por los más distintos actores. Y ciertamente, ellos pudieron no ir contra Astudillo Flores, sino básicamente, a cosechar el efecto de esa acción. 2.- El dato es confuso. Pero lo cierto es que dos guaruras del gobernador electo, resultaron heridos por los disparos de los sicarios. Y de aquí, las preguntas perturban: ¿Estaban los guaruras, más cerca del bar donde fueron dirigidos los proyectiles, que del restaurant donde cenaba Astudillo con su esposa y Manuel Añorve, como para que los pistoleros los atacaran también a ellos? ¿O es que acaso intentaron penetrar al espacio donde se encontraba el gobernador electo y entonces dichos guaruras se vieron forzados a repeler la agresión? ¿Qué es lo que los guaruras declararan al respecto, ante las autoridades locales competentes? 3.- Hay dos hechos que también meten mucho ruido: ese hecho violento ocurre a tan solo diez días de que el gobernador electo rinda protesta como tal. Y a pesar de tratarse de un ataque que presumiblemente, no fue dirigido contra él -pero estuvo muy cerca de involucrarlo-, las autoridades municipales, estatales y federales, no han dado con los responsables. La propia investidura de dicho personaje, obligaba a operar con celeridad en ese sentido. Pero no ha ocurrido nada. Ni siquiera el presidente Peña Nieto, ha fijado una postura al respecto. 4.- Los acontecimientos ocurren en un municipio gobernado por el perredista, Evodio Velázquez Aguirre, un personaje que lleva gobernando 20 días y no puede frenar la espiral de violencia e inseguridad que azotan con crueldad a dicho puerto turístico. Si algo grave le hubiese ocurrido al gobernador electo en el restaurant donde cenaba, desde luego que la primera cabeza que rodaría, iba a ser la de Evodio. Por eso, una vez enterado del ataque a balazos en la Costera, el alcalde porteño anunció la intención de implantar un toque de queda parcial, a fin de frenar el escenario inseguro que lo acosa y presiona sin reposo. Pero fue una declaración desesperada. Como sea, la balacera del pasado sábado no deja de tener sus tufos políticos. Y nada más por ocurrir muy cerca de donde se encontraba el gobernador electo de Guerrero. Qué tal.
HOJEADAS DE PÁGINAS…El alcalde que también se ha visto demasiado pasivo e incluso, ofertando poses extremadamente ridículas y que rayan en el populismo, es el de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva Mena. Porque lo mismo se mete al río Huacapa con botas de hule, que pinta las rayas en el asfalto de las carreteras. Como si no hubiese personas que se encargaran de hacer eso. Y mientras, la violencia y la inseguridad también se desbordan en la capital. Ante los adormecidos ojos del edil.
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