LECTURA POLÍTICA
-abrir sucesión presidencial de 2018
Noé Mondragón Norato
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Julio 14, 2015
00:16 hrs.
Periodismo ›
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com
El trabajo de inteligencia con que cuenta debe ser muy eficaz. Muy superior al de las autoridades federales. Y ahí, el factor financiero aparece como fundamental y estratégico. Clave para entender la fuga doble del célebre narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán Loera, de un penal de máxima seguridad. Como si en todo México no hubiese prisión capaz de mantenerlo cautivo. Además, el audaz escape ocurrió en una coyuntura política singular y perturbadora: justo cuando el presidente del país, Enrique Peña Nieto, iniciaba una gira de trabajo por Francia. Es decir, no estaba en casa. Y aludiendo al refrán popular, cuando el gato sale, los ratones hacen fiesta. El Chapo hizo la suya. Y metió de golpe, en un predicamento político y social, al actual gobierno federal priísta. Las lecturas al respecto son elocuentes.
CHAPO: PRECEDENTE CRIMINAL.- En toda la historia carcelaria del país, ningún delincuente se había escapados dos veces de un penal de máxima seguridad. Pero el Chapo Guzmán ya lo hizo. Sentó con ello, un precedente criminal. Y todo lo anterior se lee desde dos perspectivas: la fluidez de grandes cantidades de dinero. Y la corrupción de las autoridades carcelarias para recibirlo a cambio de “ayudar” en esos dos escapes. Los hechos así lo confirman: 1.- Si se mira bien, la primera captura del Chapo Guzmán ocurre el 9 de junio de 1993, durante el periodo del ex presidente priísta, Carlos Salinas de Gortari. Juan Pablo De Tavira Noriega, fue el primer director del penal de Almoloya de Juárez –que luego cambió de nombre al de La Palma y después al del Altiplano-, y recibió al Chapo ese mismo día. Menos de tres años estuvo encerrado el narcotraficante en ese penal de máxima seguridad, pues el 21 de noviembre de 1995, consiguió su traslado a otro penal de máxima seguridad: el de Puente Grande, Jalisco, cuyo director era Leonardo Beltrán Santana. Vino el sexenio del priísta Ernesto Zedillo Ponce de León. Y no pasó nada. El Chapo se fugó del penal de Puente Grande, el 19 de enero de 2001, ayudado por custodios y autoridades carcelarias de ese penal y a tan solo 50 días de que el presidente panista Vicente Fox Quezada, arribara a Los Pinos. La fuga de dicho delincuente fue su estreno como presidente de la alternancia. El Chapo estuvo seis años y siete meses preso. Pero la interrogante es hasta cierto punto, perturbadora: ¿Por qué si fue capturado en sexenios priístas, el Chapo se fugó de prisión hasta que arrancó un gobierno federal panista y no antes? 2.- Durante los dos sexenios encabezados por el PAN en la presidencia de la república –el de Fox y el de Felipe Calderón Hinojosa-, el Chapo Guzmán se hizo ojo de hormiga. Nunca lo pudieron capturar. Y fue otra vez en el sexenio del priísta Enrique Peña Nieto, cuando se le volvió a recapturar, apenas el pasado 22 de febrero de 2014. Fueron 13 años un mes y dos días los que estuvo operando para el delito. Es como si los gobiernos priístas lo castigaran. Y los panistas se hicieron los disimulados, optando por dejarlo en libertad. El narcotraficante sin embargo, volvió a escaparse el pasado sábado 11 de julio. Esta vez del penal del Altiplano, el de mayor prestigio en materia anti fugas. Es evidente en este carril, que el escándalo se tornará mayúsculo. Muchos funcionarios de primer nivel habrán de caer. Entre ellos el de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Y el Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido García. Sobre todo, porque el presidente Peña Nieto, calificó como “imperdonable para el Estado” que ocurriera una fuga carcelaria operada por el afamado narcotraficante. Con ello se comienza a depurar la lista de aspirantes presidenciales del PRI, para la elección federal de 2018. Con su fuga, El Chapo abrió esa contienda tricolor.
HOJEADAS DE PÁGINAS…El fallo del Tribunal Electoral del Estado (TEE), que ratifica el triunfo en Acapulco, del perredista Evodio Velázquez Aguirre, confirmó que el grupo del ex gobernador Rubén Figueroa, se fortalece. Porque tendrá como aliado político, a un personaje afín a sus intereses. Las canchas políticas se despejan. Y el PRI retornó a los años de René Juárez, cuando tuvo que aceptar a un opositor –Zeferino Torreblanca- en la alcaldía de Acapulco. Así de regresiva e impredecible es la política.
dragonato@hotmail.com
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